por Inger Pedreáñez
El año 2023 nos recibió con la retrospectiva de una de las mujeres pioneras en el arte venezolano, Gertrud Goldschmidt, Gego: midiendo el infinito, en el Museo Guggenheim de Nueva York (que luego pasó al Bilbao, después de estar en México). Mientras su obra se va desplegando en la esfera internacional, desde nuestras costas un conjunto de voluntades promovía la visibilización de creadoras de todas las edades. El año pasado también se inició con la conmemoración de los centenarios de nacimiento de dos de las figuras más emblemáticas del arte venezolano, Jesús Soto y Carlos Cruz Diez, cuando la agenda cultural venezolana se abría el escenario para nuevas generaciones de artistas.
Iniciamos la primera de tres entregas del resumen de las artes venezolanas de 2023 con dos grandes colectivas:
Con la inquietud conjunta de darle una mayor visibilización a la mujer en las artes venezolanas, Ana Volante (Volante Studios), Alejandra Claros Borda, directora del Banco de Desarrollo de America Latina CAF, y Gabriela Benaim, directora de GBGArt´s unieron voluntades para llamar al Concurso Creadoras. 484 propuestas de artistas venezolanas en Venezuela y el mundo fueron recibidas, para sorpresa de las organizadoras, que estimaban una recepción de 200 obras, lo que determinó que se ampliara de 50 a 90 participantes la selección para la exposicion Una=Todas. Artistas contemporáneas venezolanas, bajo la curaduría de Lorena González Inneco y museografía de Matilde Sánchez. El Banco de Desarrollo para América Latina CAF hizo los contactos para que las obras ocuparan la mitad del segundo piso de la Galería de Arte Nacional, al mismo nivel de la exposición que meses después se realizaría en homenaje al centenario de Carlos Cruz Diez, cuya inauguración estuvo a casa llena.

Por su parte, el 23° Salón de Jóvenes con FIA, Somos muchos. La Llamada, bajo la curaduría de Elizabeth Marín y la museografía de Jonathan Lara se realizó en el Centro Cultural de la Universidad Católica Andrés Bello entre septiembre y noviembre, en el marco del 70 aniversario de esta casa de estudios. Las instituciones de apoyo fueron fundamentales para llevar adelante un proyecto que se inició en 1999 y tuvo que ser suspendido en 2020, a causa de la pandemia. Al retomar la iniciativa, la Feria Iberoamericana del Arte creó alianzas con la Galería D’Museo y contó con el patrocinio de Fundación Telefónica Movistar, Banco Nacional de Crédito, Pineco y Boom! Art Community.

Una=Todas
Explica Lorena González Inneco que llevar adelante Creadoras, un concurso de arte solo para mujeres artistas, fue un reto mayúsculo en el sentido de levantar un espacio de dignidad en la creación. Durante un año se dedicaron a difundir, investigar y profundizar sobre el rol de la mujer en las artes venezolanas para entusiasmar y avivar las iniciativas artísticas. Comenzaron con el foro Voces sobre la equidad, y le siguieron encuentros para redescubrir a las artistas pioneras. “En el diálogo llegamos a la conclusión de que muchas de ellas fueron mujeres disruptivas que debieron construir sus propios espacios de creación”.
Agrega que museográficamente debían brindar un espacio importante, de más metros cuadrados que permitiera la mejor distribución de las obras.
“Hablábamos del primer concurso solo para mujeres artistas y era importante que quedara registrado en la historiografía nacional. El concurso no tuvo tema, así que fue un trabajo arduo buscar las sincronías, las resonancias, los diálogos, las cercanías y las distancias de aquél inmenso panorama de obras y artistas, incluso a nivel generacional, porque tuvimos artistas muy jóvenes, de 20 años, y artistas de trayectoria como Elsa Esté o la señora Antonia Azuaje de 92 años”.

Si bien cinco artistas seleccionadas, Ángela Bonadies, Nela Ochoa, Katherine di Turi, Suwon Lee y Daniela Quilici, declinaron su participación al conocer el lugar donde se realizaría la exposición, otras artistas consideraron la decisión como una posibilidad de recuperar espacios, así como la oportunidad de que un público diferente, poco asiduo al circuito de las galerías privadas, donde suelen estar presentes, conocieran su trabajo y así ampliar la visibilidad de su arte.
Entre las propuestas no había temáticas complacientes sino más bien retadoras. La migración, la pandemia, la violencia de género, la soledad y los afectos, la ecología, la ciudad, las desigualdades y la feminidad prevalecieron entre ellas. Piezas ancestrales, ingenuas convivieron con instalaciones, fotografías, performances, videoinstalaciones e incluso con la inteligencia artificial.
Con más de 15.000 visitantes en sala, y una serie de encuentros que le permitió a muchas de las artistas reconocerse entre ellas por primera vez, la exposición mostró un panorama de las artes plásticas como pocas veces se había visto.




Las ganadoras
El jurado conformado por María Elena Ramos, Aixa Sánchez, Anacristina Tkachenko, Aloha Pinto y Alejandra Claros Borda acordaron otorgar el primer premio del concurso Creadoras, en la categoría Artes Visuales, a Magdalena Fernández por la obra 3vaMH018 (2018), que muestra en un video en stop-motion un seno luminoso. La obra rinde homenaje a una víctima de feminicidio, asesinada por su expareja. Mayell Hernández era una estudiante de danza contemporánea, a quien la artista conoció durante la instalación corporal Mares (2017), una acción colectiva que buscaba potenciar la luz y la energía en momentos de gran oscuridad para el país.
El segundo lugar lo ocupó Argelia Bravo, con Interruptus del paisaje patriarcal (2023), también en videoarte. La presencia de una especie de ave que se encuentra fuera de su hábitat natural, motivó a la artista a reflexionar sobre el rewilding. Cuando el hombre abandonó los espacios por el confinamiento en pandemia, surgieron situaciones como esta. La artista pone el énfasis en el colapso de la naturaleza frente al cambio climático producido por el hombre.


En la categoría Arte Utilitario, Gioconda Berríos experimentó con el color aditivo que surge de la combinación de solo tres hilos diferentes mezclados a determinado ritmo, en su obra Tramando (2023), para llevarse así el primer premio. Mientras que el segundo premio fue otorgado a la obra Jojö Odeeja, de Luz María García Martínez (Dawanedü Emajenewa), una gran cesta indígena elaborada en una fibra natural que se cosecha en las riberas del río Caura, y que tiene la finalidad de guardar el conocimiento de las mujeres.
Hubo un reconocimiento especial a la artista popular Antonia Azuaje por su larga y valiosa trayectoria como narradora de historias a través de la pintura, principalmente con personajes femeninos, quien expuso obras realizadas entre 2000 y 2023, La pensadora y otras historias cotidianas.
Las menciones especiales recayeron en María Bilbao Herrera, Nomadismo. Conexión temporal y nuevos anhelos femeninos, un videoarte inspirado en la artista Clara Rickmore quien crea sonido a través de la tensión y vibración de su mano; también fueron destacadas las coloridas fotografías y un video realizado por Zeinab Rebeca Bulhossem, Árboles cortados: bucare, araguaney, orquídea de palo, flamboyán. De la serie Belleza Crítica; Costanza de Rogatis creó una instalación con fotografías y una pieza textil interactiva para vivir la sensación de cobijo a la medida de los brazos de su madre en Abrazo. De la serie Antropometría doméstica; DUPLAONCE compuesta por Mariana Mendoza y Laura Morales Balza, en Caracas. Verdad y ficción, reunieron fotografías estenopeicas tomadas entre 2019 y 2022 para preservar la memoria de la ciudad; Corina Lipavsky creó una bioficción con inteligencia artificial en Naturalezas mutantes y Serie Nativas, Imágenes; la obra de Vinnia Winckelmann, Desde el útero, es una pieza modelada en gres y papel cerámico, esmaltes, tintas, óxidos y washes, que convierte la vasija en una metáfora de la feminidad y también fue reconocida Julia Zurilla por la obra Horizonte menguante (de la serie Horizonte Vertical), un video collage que combina imágenes familiares con el registro visual de fenómenos naturales.

flamboyán. De la serie Belleza Crítica, 2023.




En el caso de la categoría Arte Utilitario, el jurado también otorgó tres menciones especiales a obras realizadas en orfebrería, diseño y cerámica, al considerar que a través de esas expresiones las artistas establecen vinculaciones con la naturaleza, el ejercicio de la memoria y distintos referentes culturales del país: las artísticas joyas de Flor Areinamo en Verano, Ramero y Garabato; un cinético juego de memoria elaborado por María Elisa Carmona, Memoria local, y Josselin Chalbaud por su obra Zoöid, ejecutada en cerámica y pasta de manganeso, descrito como “un animal único que forma parte de un animal colonial”.



Para agrupar a las 90 artistas, Lorena González estableció tres cuerpos curatoriales.
En DELIBERACIONES DEL PAISAJE se aglutinan los diálogos fundamentados en la migración, los cambios de territorio, lo global, lo virtual y paradigmas en esos diálogos deliberantes desde diferentes técnicas.

En esta sección se incluyó a María Virginia Pineda con Banco Edén:Monte, un banco de semillas inspirado en el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, Noruega, también conocido como la bóveda del fin del mundo, solo que la selección de la artista no representa ninguna utilidad para el hombre y su importancia es simplemente el valor de formar parte de la naturaleza caraqueña; Elsy Zavarse explora las emociones encontradas al regresar a su casa luego de cuatro años de migración forzada. “Un tiempo que ha sido de esperar que el país tomara otro rumbo, de esperanzas, frustraciones y sueños rotos”, dice la artista sobre Mi diario afable; Andrea Siervo realiza un tramado a partir de fotografías fragmentadas de las fachadas y edificaciones de Valencia, España, su ciudad destino en la obra Identidad Migratoria. Marylee Coll recuerda el ya desaparecido restaurant Antigua, en el registro fotográfico que hizo antes de su cierre; Elizabeth Schummer realiza retratos en una playa en donde la vida humana se entrega a la naturaleza durante el confinamiento, en Inhabitants. Karin Dannery en Retratos con propósito, muestra a destacadas mujeres de la cultura, y en el centro está la escritora Victoria de Stefano; Dianora Pérez Montilla presentó la obra Educación para la soberanía que en sus propias palabras “es una metáfora de la imposición militar que se encarga de desaparecer (borrar) cualquier evidencia que ponga en discusión la soberanía”; una serie de retratos realizados por internet cuando la conexión se interrumpe, le permite a Lubeshka Suárez hacer la visión de la ausencia y la disolución del recuerdo en la obra De los nuevos retratos, presencias audentes; Corina Briceño crea una nueva cartografía en Somos de piedra, ciudad de Piedra, mujeres de piedra a partir del álbum familiar y los espacios habitados y transitados por los personajes, “asomando aquello que perdimos”.



A la izquierda, Antigua de Marylee Coll; Inhabitants de Elizabeth Schummer (foto cortesía de la artista). Los Retratos con propósito de Karin Dannery. Fotos Kira Kariakin e Inger Pedréañez





Semillas de Petróleo de Cori de Veer, Platos vacíos y desnutrición de Salomé Rojas, Analy Trejo con La tierra de la luz tranquila y al fondo Identidad migratoria de Andrea Siervo; Educación para la soberanía de Dianora Pérez Montilla y Memento Mori, de Zahira González (foto cortesía de la artista). Fotos Ana C. Ponte @chechipon23, Inger Pedréañez
También en esta sección se encuentran Analy Trejo, quien pone a salvo la fragilidad con una estructura a manera de refugio, en La Tierra de la luz tranquila; Cori de Veer con sus cerámicas Semillas de petróleo dice que “la siembra del petróleo es la verdadera acción de reconstrucción nacional, el aprovechamiento de la riqueza patria y como tal, debería ser el empeño de superación de todos los venezolanos conscientes”; Zahira González reconstruye un pelícano para describir la forma de morir de estas aves en Barcelona, Anzoátegui, bien por la imposibilidad de alimentarse al quedar ciegos por el impacto con el agua, o bien por la contaminación por petróleo, como lo sugiere en dos pinturas al óleo que acompañan la instalación de Memento Mori, así como la obra de las premiadas Zeinab Rebeca Bulhossem, Antonia Azuaje y Argelia Bravo y Flor Areinamo.
Igualmente, una video instalación de Apamaire Alvarado, Inflorescencias Despiertas, se pregunta de donde somos y adonde vamos; la escultura Munda: A 100 años del Barroso II; Fabiana Zapata, con ¿Sabes cuántas fotocopias de una vida tienes que hacer para una nueva vida?; Salomé Rojas, con Platos vacíos y desnutrición; Addy Pinto, con Semblanza azul; Milagro Serritiello, con Viento hace paisaje; Ana María Ferris, con Impossible Landscape/Paisaje Imposible; Andrea Siervo con Identidad migratoria; María Teresa Aristeguieta, com Las 9 musas Aristeguieta; Manuela Armand con La temperatura del aire; Siul Rasse con Destello Íntimo de cotidianidad; Eddy Chacón con Paísaje; Freisy González, Volver al azul. Work in progress; Andreína Reggetti, La pezuña pelador de vegetales; Siul Rasse con Destello íntimo de cotidianidad; Lourdes Silva con la Serie Nostalgia, y Sydia Reyes con ¿Marte?

En la sección Enunciaciones de la materia hay encuentros más sentidos en la poética para construcir deliberaciones más abstractas como la obra de María Elisa Pifano, Monolito, una estructura modelada en arcilla con un frente esmaltado en colores, y sus lados que mantienen un diálogo a través de las formas que generan la continuidad de esas líneas. La metafora de deshacer para generar algo nuevo se encuentra en la obra de Mechi de Tulio Deconstrucción; Anita Reyna invoca a las moiras en un tejido que habla de su propio destino, y en el centro un homenaje a su madre, en Hilos Umbilicales; Nena Machado crea piezas de cerámicas funcionales en la obra Una Dulce degustación; Vinia Winckelmann forma, capa por capa, una escultura en cerámica para rendir homenaje a la mujer Desde el útero; Mónica Trejo descubre mujeres anónimas que silenciosamente gritan su sexualidad y desnudez, en Flores negras; una obra de mi autoría se encuentra en este segmento: Boulevard es una mirada de la ciudad desde la precariedad, una realidad que evitamos ver, y de allí la abstracción.










Hilos Umbilicales de Anita Reyna, Horizonte menguante de Julia Zurilla, Retícula Luminosa de Ani Villanueva, Pálpito de Andreína Franceschi, Desde el útero de Vinia Winckelmann, Monolito de María Elisa Pifano, Boulevar de Inger Pedreáñez, Objeto Indirecto, de Alba Izaguirre y al fondo de la misma foto: Pentagrama de Oriana Inagas y Kandinsky en los vacíos de las geometrías orgánicas de María Angélica Viso. Fotos de Kira Kariakin, Ana C. Ponte @chechipon23 e Inger Pedreáñez. -Pulsar las fotos para verlas de mayor tamaño.
También participan Julia Zurilla, con Horizonte menguante (De la serie horizonte vertical); Oriana Inagas, Pentagrama, una obra con efectos sonoros y vibrantes; María Celina Val, Realidad; Isbecia Llavaneras con Esto es un cuerpo plástico; Vilena Figueira Crecer por los bordes también es crecer o memoria de la igualdad; Elsa Esté con Campo magnético; Andreína Franceschi Pérez con Pálpito; Nayarí Castillo con Susurros o cómo sobrevivir el exilio observando otros paisajes; María Eugenia Arria con Energía vital; Verónica Petersen con Panera de agua; Cristina Matos-Albers con Chroma Morphose N.O 409; Nadia Benatar con Sin título. De la serie líneas continuas; Mariana Copello con Formas variables; Jeanne Jiménez, con De la serie textos agitados; Ani Villanueva con Retícula luminosa; Alba Izaguirre, con Objeto indirecto; María Angélica Viso con Kandinsky en los vacíos de las Geometrías orgánicas; María Elisa Quiaro con El alma de las piedras; e Isabella Rengifo García con Oizys del Valle, y las premiadas Josselin Chalbaud, María Elisa Carmona y Duplaonce.

En la sección Cuerpo Crítico/Cuerpo Político hay temáticas más ancladas con la vulnerabilidad del cuerpo dentro de los espacios de abuso de poder: Malu Valerio en su obra Flujo Caribe, teje las rutas maritimas de la migración criminal: el comercio de personas en el Mar Caribe; Elena Victoria Pastor aborda la invisibilización de las mujeres artistas, minimizadas en el mundo y academia de las artes en Mirilla; Annette Trujillo denuncia el feminicidio a través del doméstico tejido de un mantel, con ovillos que representan la sangre derramada y los zapatos una estadística, en Cinco por hora; Jessica Mezerhane en Castración anunciada expone el maltrato psicológico como una manera de anular la identidad del individuo; Consuelo Méndez, también expone la violencia en ¡Ni un maltrato más! ¡ni uno más!; Elisabeth Balasso rasga y recorta el libro Pornosoft para transformar a la mujer de objeto mirado a sujeto que mira, en su obra Water y She; El video performance de Diana Leal habla de la disparidad del ego, transita por la calle cargando un cuerpo de sí misma, pesado, difícil de mover, tratando de encontrar un equilibrio en Caminando con mi propia polaridad.
Cinco por hora de Annete Turrillo, Ni un maltrato más, ni uno más, de Consuelo Méndez y Castración Anunciada de Jessica Mezerhane; Isabel Cisneros, detalle de Ada 11 Vicenza 22 (Un hilo conductor que entrelaza y expande múltiples luchas); Formas variables de Mariana Copello, Caminando con mi polaridad de Diana Leal, Mantra de Wilkellys Pirella, Integración (Des)integración de Valentina Gamero, foto @chechipon23, Transformación de María Fernanda Lairet. Foto de @chechipon23, Oizys del Valle de Isabela Rengifo y a la derecha Autorretrato de Fabiola Ferrero,
Desmontar-reparar-reconstruir, de Lihie Talmor, Water y She de Elisabetta Balasso, foto Inger Pedreánez. Resto de las fotos Kira Kariakin. -Pulsar las fotos para verlas de mayor tamaño.
Fabiola Ferrero en Autorretrato muestra la dualidad entre desear alcanzar el rol femenino establecido socialmente o rechazarlo como una manera de autodeterminación; Isabel Cisneros en la obra Ada 18. Vicenza 22 (Un hilo conductor que entrelaza y expande múltiples luchas), rinde homenaje a los esfuerzos realizados para defender los derechos de las trabajadoras textiles; y Ayla Contreras recurre a la inteligencia artificial con un autorretrato que recita Vitral de mujer sola de Yolanda Pantin.
Valentina Gamero combina la poesía con video y fotografía un conjunto que aborda la identidad, la polaridad y la existencia misma en Integración (Des)Integración; Lihie Talmor, en Desmontar-reparar-reconstruir imprime sobre un ánfora de arcilla “retratos, esculturas, textos, dibujos, partituras y fotografías creadas por mujeres artistas que trabajaron a la sombra de hombres y que no obtuvieron reconocimiento en su época debido a la discriminación de género”.


Vitral de mujer sola de Yolanda Pantin, según Ayla Contreras, foto cortesía de la artista.
Igualmente en esta sección están las obras de Magüi Trujillo, Otro silencio; Wilkellys Pirela, Mantra; María Fernanda Lairet, Transformación; Lula Guinand Montalva, Un lugar para ella; Marta Iribarren, con Retrato de familia o las mujeres de mi casa; Amalia Caputo, con Sonora mística; Anaísa Castillo, con 1852 Metros. Es una milla náutica; Maryangel García y su Totem N•4; Carmen Lepage Peñalver y #Muñecadetrapomaniquí; María Alejandra Pérez Méndez, con Hálito; Adriana Del Mar Rondón Rivero con Trenzar una a una nuestras Historias; Eglantina Parés Díaz con Vístete de sueños; y las artistas premiadas por su obra Magdalena Fernández, Constanza de Rogatis, Luz María García y María Bilbao Herrera.
“Me parece que para el público y para nosotros fue una sorpresa levantar esa voz, esas texturas, esas tramas, esos diálogos, encuentros y reflexiones de artistas venezolanas dentro y fuera de Venezuela, haciendo de ese lugar de un espacio posible para la construcción de nuevas constelaciones y permitir que las artistas se encontraran entre ellas mismas. Me sorprendió la consolidación de un discurso a través de diferentes técnicas y temáticas”, dice Lorena González Inneco.
Somos muchos – La llamada
En el 23º Salón Jóvenes con FIA participaron 48 artistas visuales venezolanos. Dice la curadora Elizabeth Marín que si le hubieran ofrecido un espacio más grande, no habría dudado en incluir un número mayor. Marín es una constante propulsora del arte de las nuevas generaciones porque está en permanente relación con ellas a través de su labor docente en la Universidad de Los Andes.

“Si vieras la vitalidad que tienen esos muchachos. A mí no me sorprendieron las obras, me sorprendió la constancia de los muchachos. Sabía que tipo de trabajo me iban a entregar. Cuando me llaman después de tres años, y les digo que volvemos, ¡llegaron todos!, porque la idea de tener un espacio para exponer la abrazan con mucha fuerza. Ellos me sorprendieron, fue un trabajo colaborativo”, dice Elizabeth Marín.
La polémica se desató al ver las edades de los artistas que van desde los 28 hasta los 39 años. Explica la curadora Elizabeth Marín en su presentación: “Mi trabajo desde siempre ha sido apoyar el arte joven y emergente, pero ambos no son lo mismo, una cosa es ser joven por edad y otra cosa es emerger en el mundo del arte, y esto último no se determina por la edad. Estoy consciente de lo arriesgado que fue tomar la decisión de dejar en la selección a aquellos que en este momento superan la edad permitida y que fueron invitados al inicio del proyecto. La permanencia de estos artistas parte del entendimiento de este complejo tiempo comprendido entre los años 2020 y 2023, año, último, en el que haremos a los Jóvenes con FIA suspendidos por razones ajenas a nuestra voluntad, en las cuales era imposible parar el desarrollo de la vida”.


La colectiva incluyó una selección de obras fuera de concurso, en calidad de artistas invitados: el fotomontaje de Antolín Sánchez, Hacia la nada; un encapsulado del paisaje de Miguel von Dangel, Páramo La Negra; una instalación en nylon de Isabel Cisneros, Linies de Grafit; y una obra conceptual y efímera de Pepe López y Carlos Sosa, ¿Sanseacabó?




Pepe López y Carlos Sosa, ¿Sanseacabó?
El salón
Para el ganador del primer premio del Salón 23º Jóvenes con FIA, Javier Grajales, El Guaire ha sido una fuente de inspiración constante. Con Periscopio saca el río de su cauce a través de un espejo que facilita que el torrente se encuentre con la mirada del transeúnte y que también se eleve al cielo. El agua en decadencia es el símbolo de una realidad país. Y como dice Elizabeth Marín: “nos tiró El Guaire en la cara”.



Con un díptico de gran formato pintado en anverso y reverso para romper con el plano bidimensional, y que el espectador construya el todo en su memoria, Hugo Rodríguez ganó el segundo lugar del salón. La pintura …Dedicado a quienes quedamos, muestra escenas cotidianas de un pintor y su modelo, como una manera de honrar a los habitantes resilientes que permanecen en el país. La densidad de la pintura, inspirada en Wilfredo Lam por las texturas en forma de tejido, buscar asociar la cotidianidad como una jungla.

El tercer premio fue para Daniel Guerra por su obra Habitar, una instalación que explora la relación del hombre con la naturaleza, a través de una estructura triangular (la figura que establece la conexión de lo humano y lo divino) que almacena piezas de cerámicas que registran la metamorfosis de la naturaleza, unos cuadernos a manera de bitácora y una gran cantidad de dibujos que presentan una fauna y flora surreal.
Analy Trejo, Mención Honorífica, creó en Habitáculo (Una hoja contiene el sol) un refugio realizado con ramas de los bosques de Mérida, con una base de hojas secas que puede evocar en el espectador la sensaciones de cobijo dentro de un medio natural. La obra, que la artista define como arquitecturas esenciales o instalaciones de inmersión sirven de resguardo ante la fragilidad de la vida. Al entrar en la pieza, el público ya no está en una sala de concreto sino que se transporta a un espacio natural mientras crujen las hojas para hacer memorable esta experiencia sensorial. La luz del fondo, inalcanzable remite a la puesta del sol.


Nunca antes lo lúdico tuvo tanta fuerza de combate a la precariedad y la ansiedad, como el hogar que construyó Luis Toto García (también Mención Honorífica), a la medida de su madre, 1,5 metros de alto. Dulce refugio antibomba ensamblado en un momento crítico para el artista: su madre enferma, su gata preñada, se encontraba desempleado y la pandemia le generaba una sensación apocalíptica. El artista buscó los recursos para defender su entorno familiar. Como dato curioso, esta obra incluye unas piezas coloniales halladas en terrenos baldíos cercanos a la Villa Santa Inés, la casa de Joaquin Crespo.
Luis Toto García. Dulce refugio antibomba.

La fotografía se convierte en un recurso para la instalación de Jesús Briceño (Caracas, 1985), quien aborda el tema de la migración y las víctimas que han fallecido en el Mar Caribe y el Mediterráneo. Fotografía el mar, ese trayecto que puede conducir a la muerte o a la libertad, y con el papel arrugado creó sus Flores de sal. Un video muestra el proceso, y adicionalmente unos tablones de madera de barcos que zozobraron hacen el conjunto de la obra por la cual Briceño se hizo merecedor de la mención honorífica que equivale a una residencia de artista en “Boom Art Community”, en España.
Alostasis se llamó el performance de Raúl Rodríguez, mención honorífica, que ciertamente generó una tensión el día de la inauguración de la colectiva, con su violencia muda al desnudo. El escenario estaba mezclado de aceites y piezas de vehículos.
Raúl Rodríguez. Alostasis. Pulsar para ver las imágenes en mayor tamaño.
La vida en vilo
La pandemia trajo angustia y temor en la humanidad y esas experiencias sirvieron de inspiración a varios artistas en este Salón. Es el caso de los Autorretratos de Álvaro Paz, que se dibuja con una bolsa de papel en la cabeza, como si con ella lograra la protección total frente al virus.
Unos ojos invitan a contemplar la intimidad en la video instalación de Apamaire Matiz, Tiempos residuales. Los materiales biológicos reflexionan sobre la frágil línea entre la vida y la muerte, y los ciclos de la vida son tan sutiles como la onda que se expande cuando una gota de agua cae en un lago. Carelimar Moreno trata de encontrar quien era antes de la pandemia en su autorretrato desnudo para desubrir un Espacio vacío.
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Una cama, unas piezas de cerámica esmaltadas en negro y pasta de letras capturan el instante de la separación de alma y cuerpo, el eslabón entre la vida y la muerte, en la instalación de Cori de Veer, Llamada final. Las circunferencias llevan palabras, lo finito, pero las letras permiten significados infinitos. Yanasasha Pacheco también preserva sus afectos a través del trabajo fotográfico Réquiem. Canto de (LUZ).
La pintura de Pedro Medina Día de ocio cumplido se inspira en una escena cotidiana entre amigos. La complicidad de un sillón que los acoge dormidos contrasta con el aislamiento en pandemia, y el valor de compartir en comunidad.
La dupla de Valentina Rodríguez y Carlos Susana recurre a la inteligencia artificial en su obra No soy un robot, poseo certificado COVID digital. Berci Kónyi en Voces postpandémicas: Espejismos de unicidad, transforma la realidad con recursos multimedia.
Las relaciones
Alonso Galué perdió su obra La llamada caída o El Brague (después de von Dangel), cuando la envió de Chicago a Venezuela. Eran 23 módulos (tantos como estados de Venezuela), pintados en cuaderno al estilo de arte povera, con inspiración en La balsa de las medusas. Al salón llegó un panfleto Bagre perdido. 10$ de recompensa. Fue una evidencia de la desesperanza que prevalece entre la burocracia y la negligencia y las limitaciones del inmigrante para conectarse con su país. La obra original no apareció. “Está nadando entre otros paquetes que nunca llegarán”, dijo el artista.
Con el plástico de burbujas que envuelve los objetos delicados, Diana Leal creó su Traje para andar con el otro. Una instalación que incluye performance, videoregistro y fotografías sobre la relación de pareja en espacios públicos e íntimos, con sus máscaras y fragilidades.
El Guaire vuelve a ser tema en la instalación de Ezequiel Carías, quien retrató el paisaje ignorado. Cuatro fotografías impresas en acetato, sumergidas en bandejas de agua, podían ser manipuladas con pinzas por el espectador. Memorias de Guaires es parte de un proyecto mayor que incluye un cortometraje.
La precariedad de la infraestructura educativa, los alimentos de Pdval abandonados en los puertos hasta su descomposición y las obras inconclusas del estado Vargas son abordados en la obra Leviatán de Azalia Licón.
Abstracciones
Diego Vivas en Promesas inconclusas, recurre a la abstracción geométrica para decantar los iconos arquitectónicos como simbolos del dolor, a través de una defragmentación de la Torre de David.
Enmanuel Mastroianni aplicó su experiencia en arquitectura y diseño de interiores para presentar Volumen Inmaterial + Sombra de Volumen Inmaterial, inspirado en el abstraccionismo geométrico y el cinetismo; al igual que Jesús Martínez, Jesmaq, en 4 grafos para 6 grados de separación quien representar de manera visual la teoría de que dos individuos estan conectados a través de cinco conocidos.
La serigrafía Tempus Fugit I, Shamir Arismendi cuestiona si el tiempo es realidad o ficción. La subjetividad de las horas se resume en un reloj imposible de medir el tiempo. Rodrigo Urbina, con una instalación realizada con sillas de plástico me parece que evoca al artista Ai Weiwei con su Monumento a la nada.
Berlín Toiletten, de Ander Szinetar recrea las paredes grafiteadas de los baños públicos de Berlín A pesar de la prohibición de hacer fotos, el artista recorrió muchos locales nocturnos para llevar un amplio registro fotográfico que hace conjunto con la instalación, con referencias a Basquiat y Duchamp. 21 cuadros colgados en reverso crea la intriga sobre lo que esconde el lienzo. En su proceso de creación, Fausto Amundarain encontró en el vacío impregnado de colores algo diferente que decir, en 295X21.
A través de siete modulos, Edgar Pabón explora la materialidad en su obra Plasticidades, investigando el comportamiento de los materiales con el paso del tiempo y el trabajo en capas.
La danza de los cuerpos desnudos entre las texturas y sombras se muestra en las fotografías de Mikel Szinetar Fragmento I (de la serie El Cuerpo) en un entorno de intimidad y soledad. Mientras que Enmaly Ramírez trabaja desde la condición femenina en Poética de un cuerpo sangrante.
La migración
La historia como migrante retornado de Adrián Preciado se expresa en la obra Las fronteras son la división imaginaria del mundo y las golondrinas lo saben. Una lámina de concreto trabajada con mecate, acero y óxido, al estilo brutalista, o de arte povera, representa para Francisco Schütte el encuentro con sus raíces. La casa sobre pilares está llena de simbolismos entre los afectos del hogar y las crudas experiencias que lo motivaron a emigrar. A nivel del mar explora los desplazamientos físicos y emocionales de Rosa Chávez.
El libro “Las Ciudades Invisibles” de Italo Calvino inspiró Mutatis Mutandi. Alba Izaguirre en sus mapas híbridos conecta distancias imposibles, una geografía de su imaginación y memoria. Yarinés Suárez, en su videoarte Memorabilia se reencuentra con los objetos de su hogar y su familia, luego de haber migrado a Buenos Aires. Lesly Chacón en Fragmentos de 2 islas recurre al registro fotográfico para elaborar memorias de la playa Manzanillo, desde la soledad.
Nativos digitales
En Transitoriedad de Athenea Cuotto Abad, los videos con efectos glitch transforman el hecho de navegar en las redes sociales en un experimento antropológico de la actualidad, que habla de la nostalgia por un pasado y un presente en suspenso. Un espejo al centro convierte al espectador parte de la obra para señalarlo como dueño de su propio tiempo.
El mito de la caverna de Zahira González adapta la alegoría de Platón a las circunstancias actuales, especialmente por la desinformación que prevaleció durante la pandemia. Jurgens Portillo, se inspiró en los objetos tecnológicos de uso cotidiano para su obra Objetos sin reposo. Un modem, un router y los cables USB vuelcan la mirada a las herramientas que tuvo la humanidad para comunicarse y obtener distracción durante el confinamiento. El cambio de hábito, el hogar-oficina y la soledad están en la obra de Paubla Vinova, Rutina Póstuma.




El verbo como forma
La palabra queda al desnudo en la obra de Emanuel Pülashi González, Díptico de la Obsolescencia, para hacer de su significado una imagen. Un mapa mental inspirado en Adolfo Colombres y Zygmunt Bauman, transforma el pensamiento en objeto visual.
La colectiva también incluyó los trabajos de Paula Mercado, con su tapiz Corresponder; Mi cuello en tu mano, instalación de Gabriela Mesones que contrasta la contemplación de un bosque que ondea al viento con la violencia de los versos de un poema que le inspiró la película Destino Final. May Medina, Bordes color oro rosa; Antonín Figueroa, Puerta de Agua; las videografías de Cristiam (Kraus) Muñoz, Documentación, que refiere a la identidad, y de Ismael Rodríguez, Un mismo cielo. La danza de verano. De Ramón Milano, Al hambre, no veo colores, con fotografía intervenida, dibujo convencional y video que refleja la pobreza y la precariedad en las calles merideñas.
Jóvenes y mujeres, visibilizados. Los jóvenes mostraron la tendencia que orienta la mirada de sus generaciones, Las mujeres hablaron, de manera contundente, de la libertad y la voluntad para crear.
Nota editorial: Agradecimientos a Josselin Chalbaud, Ezequiel Carías y Ana C. Ponte por varias de las fotos difundidas en este trabajo.
Inger Pedreáñez es periodista (UCV), fotógrafa, poeta. Profesora de periodismo en la Universidad Católica Andrés Bello. Dedicada al arte luego de una exitosa carrera en el periodismo corporativo. IG: @ingervpr.


































































[…] CREADORAS en su primera edición 2022-2023, logró la participación de más de 500 artistas de edades muy diversas que postularon obras en diferentes disciplinas del arte. De ese grupo fueron seleccionadas 90 participantes para una exhibición en los espacios de la Galería de Arte Nacional que tuvo una duración de 6 meses y que sumó más de 15.000 visitas, 20 recorridos guiados y diversos eventos de intercambio que potenciaron su positivo impacto. El Concurso fue más que un certamen para mujeres artistas representado en el entorno museográfico, forjó mediante el engranaje de acciones y experiencias artísticas-teóricas un diálogo activo sobre la creación entre creadoras, especialistas, investigadores, críticos y público interesado. […]