por Andrea Zurita
Una nueva exposición de jóvenes artistas fue inaugurada el pasado 18 de septiembre en Espacio Arte al Cubo. La premisa que se planteó la curadora Valeria Correa, con el apoyo de Ken Pérez Morales, para seleccionar las obras fue no hablar de una generación, sino de propuestas artísticas que reflejan los nuevos tiempos. “Caracas 25: Aquí y ahora” es una muestra colectiva de diecisiete jóvenes artistas venezolanos que buscan establecer la nueva tendencia del arte venezolano contemporáneo.
La muestra reúne obras de David Molina Molina, Andrea Britto, María Raquel Ferrer, Javier Grajales, Conrado Véliz, Rosario Lezama, Jhonathan De Aguiar, Lorenzo Campuzano, Alejandro Pantin Gil, María Niño, Fabiana Comas Rísquez, Dania Bucko, Wiki Pirela, Jurgens Portillo, Santiago Méndez, Sebastián Llovera y Leonardo Almao.



“Caracas 25: aquí y ahora” se diferencia de otras exposiciones de artistas jóvenes por la apuesta curatorial de dos especialistas del arte, también jóvenes. “Nosotros vivimos y convivimos en las mismas circunstancias de nuestros artistas; todos estamos marcados por la misma experiencia”, explicó Valeria Correa. Las obras participantes incluyen artistas que residen tanto dentro como fuera del país.
Desde la época de Los Disidentes, en 1950, no ha existido una generación de artistas que haya proyectado su obra a partir de un manifiesto. Esta exposición se presenta con un “No manifiesto” que declara las intenciones que definen la filosofía de la obra, lo que distancia al evento de ser un manifiesto dogmático. Este “No manifiesto” evita asumir un discurso de totalidad, al reconocer que la exposición muestra solo una parte de la realidad del arte venezolano. Coexiste el deseo de impulsar el diálogo, que es todo lo contrario a imponer una verdad. La muestra también pretende “habitar con conciencia”, en el sentido de que los artistas y curadores no ven la precariedad o la diáspora como algo romántico, sino como parte de su realidad, y la interpretan a través de desplazamientos, fragmentaciones y aceptación.
La curadora explica que “Caracas 25: aquí y ahora” no idealiza el pasado ni promete un futuro. “La exposición es un punto de partida para que otras voces se unan, discutan y expandan el arte, sobre todo el arte joven venezolano”. Por eso, Correa y Pérez Morales enfatizan en que “somos todos los que estamos, pero no estamos todos los que somos”.
“Esta generación quiere tener una voz dentro de la discusión sobre el arte venezolano”, comenta Valeria. Toma postura frente a la falta de espacios para voces curatoriales más jóvenes y la escasez de debate crítico. Agrega que, diferencia de los manifiestos vanguardistas del siglo XX que buscaban negar lo establecido, este “No manifiesto” no pretende destruir, sino arropar. La intención es “generar aperturas de discusión y debate” desde una visión propia, sin imponer.



Correa también hace una reflexión sobre la tradición que hasta ahora ha prevalecido en la redacción de los textos curatoriales: “El curador debe tener el rol de acercar al espectador a la obra, no alejarlo; debe ser una guía, ofreciendo herramientas”, comenta. Así como el curador debe ser el puente entre la obra y el espectador, para los artistas es fundamental contar con instituciones como medio para la difusión de su trabajo. Al abordar las necesidades del arte venezolano, Valeria subraya la importancia del apoyo institucional. Recuerda que los grandes maestros venezolanos contaron con el respaldo de un Estado que les ofrecía becas, salones y financiamiento.
“Caracas 25” le hace un guiño a “Caracas 10”, la exposición de diez artistas contemporáneos que se realizó en el año 1993 en la Galería de Arte Nacional. En aquella oportunidad, cada artista contó con su propia sala, y todos los gastos de elaboración de la obra fueron cubiertos por la institución. De esta manera, “Caracas 25: aquí y ahora” es una muestra del arte joven venezolano del presente, y un recordatorio del pasado, como lo que pudo ser.




Esto no es un manifiesto
- Somos todos los que estamos pero no estamos todos los que somos. Este espacio es una muestra, no una totalidad: lo que falta también habla.
- El título es literal: marca el aquí y el ahora. El presente es lo único seguro que tenemos, así que no hay nostalgia ni promesa.
- Somos jóvenes curando a jóvenes, descubriéndolos, leyéndolos, diseccionándolos, activándolos. Escuchamos pero no juzgamos.
- Pertenecemos a la generación que se subió a la balsa, detrás de un pasado «glorioso» y navegando hacia un futuro incierto. La deriva también puede ser territorio.
- No romantizamos la diáspora, la carencia, la ausencia, la disgregación, la precariedad ni el caos. No somos espectadores ni analistas: somos actores principales y habitamos el desorden con conciencia.
- Trabajamos en un discurso curatorial accesible que no habla por los artistas. Aquí no hay imaginarios lúdicos, ni cartografías sensibles de las constelaciones tangibles e intangibles.
- No hay un ranking, un listado, un concurso, tampoco hay premio. Hay presencia no competencia.
- Mostramos obras vistas, no vistas, guardadas, prestadas, desempolvadas, viejas, nuevas, no tan nuevas, hechas a la medida. Recicladas, reencauchadas, reusadas, remasterizadas. El tiempo de la obra no es lineal: lo que importa es su potencia, no su fecha.
- No filtramos por edad, filtramos por sentido. Lo más importante es cómo cada propuesta se inserta en esta conversación generacional.
- Esta es una primera edición, no una última palabra. Queremos que se repita, se transforme, se multiplique; que otras voces la tomen, la contradigan, la expandan. Apostamos por otros aquí y otros ahora.
La exposición se encuentra abierta al público en el Espacio Arte al Cubo hasta el 15 de noviembre de 2025.
Dirección: Edif Cubo Negro, Chuao. Hay estacionamiento.
Andrea Zurita es redactora pasante.

















