Lo que sigue es el texto escrito por Enza García Arreaza para acompañar su exposición Emulsiones, inaugurada el 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía, y que podrá verse hasta el venidero mes de junio en El muro colgante, en la sala de lectura de Fundación La Poeteca. La exposición ofrece doce collages que integran fotos tomadas por la escritora y artista visual —hoy residenciada en Iowa— con cámaras analógicas, así como dibujos y agentes externos como calcomanías, páginas de sus diarios y pasajes de otras voces.
Right now you are a child holding hands with a fortune-teller. All the rest is hypothesis and dream, dice Louise Glück.
Tomo fotos porque no hay escapatoria. Y no es culpa mía si tú no te das la suficiente importancia como para creer en esta clase de heroísmo cuando vives. TOMO FOTOS PORQUE NO HAY ESCAPATORIA. Las cosas son un desafío, por ejemplo. ¿Qué te puedo decir? ¿Que no te mueras? ¿Que te aguantes mientras encuentro el camino de regreso?

Los ojos son de Dios, supongo.
Tomo fotos porque uno empieza a moverse y el paisaje auspicia truco y cuneta.
Cada foto es la ciudad con un pormenor que me convence. O no me convence, y por eso sigo hacia la próxima foto.
Me doy importancia y creo que necesito ser convencida. Pero soy yo, quizás, la que insiste en convencer al paisaje. Termina de existir, no nos permitas estar aquí en vano.

Tomo fotos porque me gusta leer sobre cámaras. Esta exposición integra fotos que tomé con una Rolleiflex 3.5 F de 1958, una Polaroid SX-70 de 1974 y una Nikon FE de 1983. Incluyo, asimismo, algunos de mis dibujos, agentes externos como calcomanías o teipecitos, pasajes de otras voces. Cada retablo fue interrumpido por la alarma del horno y la hora de la cena.
The camera is an instrument that teaches people how to see without a camera, dice Dorothea Lang.

Esta disposición analógica y emulsiva me sustenta. Me desplaza en un paisaje de instantes, los instantes entre una pregunta y otra. Las preguntas se cultivan en teorías hermosas y a veces en una persona. Esa persona cuya ausencia amenaza con trastocarte por siglos. Dice W. S. Merwin que in the deepest part of blue one of the immortals lives alone. Hay cosas así, inexplicables e ineludibles, alguien tiene que cargar con ellas.
Bromuro de plata y enigma.

Me encubro tras la cámara para no experimentar el mundo sino mi esperanza en el mundo. La fotografía permite seguir habitando lugares que fueron sepultados bajo el peso de la realidad. La realidad, se sabe, es atroz, atroces son los puertos y las autopsias, las despedidas y los resultados, y cuando miras, cuando ejercitas el ojo y sus derivaciones (memoria, fe, presagio), conquistas una región sin tiempo, sin canon, sin ti como eras hasta ese preciso momento y entonces the master of the universe is you, in the deepest part of blue.
Los ojos son de Dios, pero Dios necesita coartadas.








