Tina Modotti

por Daniela Jaimes-Borges

Pongo demasiado arte en mi vida y por consiguiente no me queda mucho que dar al arte
Tina Modotti

Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini, conocida como Tina Modotti, nace en Udine, Italia, en 1896. Su carrera no sólo fue dedicada a la fotografía, sino también a un fuerte activismo político a favor de los más desfavorecidos. Comencemos el rastreo de su historia que, por apasionante, nos convoca a una nueva mirada sobre su trabajo por la alta sensibilidad y el lugar que, como pionera del fotoperiodismo, ocupa en nuestros tiempos.

Tina Modotti por Edwartd Weston.

Lo primero que se debe apuntar es que a Modotti es necesario, como hemos advertido, revisitarla; volver a ella desde la franqueza de un ojo que no sucumba ante las inclinaciones de una tendencia política, sino que más bien, refuerce el carácter trascendental de su fotografía y su actividad como activista bajo un patrón ideológico con el que siempre estuvo comprometida. Desde los 12 años, por provenir de una familia de bajos recursos, se tuvo que hacer de trabajo en una fábrica, llegó incluso a ser modista. Antes de los 20 años ya estaba viviendo en Estados Unidos y a los 21, conoció y se casó con el escritor Roubaix de L’Abrie Richey, llamado «Robo» por sus amigos. En este país incursionó en el cine haciendo tres películas mudas: The Tiger’s Coat (1920), Riding with Death (1921), I can explain (1922), y algo de ópera.

Tina Modotti como actriz en Estados Unidos, 1920. Las dos últimas fotos son fotogramas de la película The Tiger’s Coat
en el papel de María de la Guarda, 1920.

Tina Modotti con su esposo el escritor Roubaix de L’Abrie Richey, quien falleció en México de viruela en 1922 días antes de que ella llegara a reunirse con él acompañada de Weston.

Modotti frecuentaba a diferentes artistas de la época gracias a la unión con su esposo que fallece en 1922. Las alianzas que logró Modotti fueron infinitas durante su matrimonio. En ese tiempo entabló una estrecha amistad con el fotógrafo Edward Weston, que poco tiempo después sería su pareja, y con el que abandonaría California por México. Allí Modotti desarrollará el grueso de su trabajo fotográfico entre 1923-1930 (que alcanza sólo 400 fotos) y fue donde se vinculó al Partido Comunista (1927) y todas sus causas con un alto compromiso.

En 1924 expuso su trabajo por primera vez con Weston. Ambos, al llegar a México, se hicieron de un estudio para trabajar. La relación de aprendizaje y amorosa con Weston duró 4 años. Al principio fue su modelo, luego asistente y aprendiz, y por último fotógrafa como él. Ilustró cuentos con Weston y se dedicaba a fotografiar los murales, manifestaciones obreras y mujeres indígenas tras un delicado encuadre para las revistas Mexican Folkways, Formas y el periódico El Machete. Algunos artistas le pedían que fotografiara sus cuadros.

Fotografías, exposiciones a la par de su intervención certera como activista, se sucedían y no tuvo descanso en ningún momento de su producción como fotógrafa. Deslindándose luego de la fotografía aprendida con Weston para mostrar su mirada y sus propios alcances estéticos.

Tina Modotti fue musa y modelo de Weston para retratos y desnudos, durante su relación amorosa y artística.

Las imágenes más poderosas de su dotación fotográfica eran las de colocar un spot sobre lo elemental y rigurosamente propio de una identidad, una identidad que era la que ella exaltaba de la cultura de México. Modotti se arraigó al igual que su trabajo a ese país, y fue ahí que ya no era la modelo de su maestro y amante Weston, sino que vibraba con toda la fibra de una mujer muy hecha y con objetivos muy claros en tanto a su actividad política y artística. Una mujer revolucionaria que se forjó un traje a la medida para hacer todo lo que hizo. Y en ese sentido, hay que recordar que el carácter revolucionario no se debe solo a su activismo político, sino a su presencia como mujer en la vida cultural, amiga de Frida Khalo y Diego Rivera.

Tina emancipada

Junto a Weston, se dedicó a fotografiar los que algunos consideraban la quintaesencia de las cosas, a partir de objetos que, a primera vista, no tuvieran mayor trascendencia. Esto le dio a Modotti un lugar más allá de la revolución o, dicho de otra forma, una revolución que se situaba en el modo de ver el mundo con su cámara, en la que Weston jugaría un papel muy importante, por la influencia que ejerció sobre ella, antes de su emancipación tras el lente.

Fotografías de Tina Modotti durante su trabajo con Weston.

La fotografía de Modotti, a pesar de no ser extensa si se compara con otros fotógrafos, elige, como unidad visual, una suerte de costumbrismo mexicano para el que entonces se avocaría a retratar desde la vestimenta, hasta sus gentes y todo lo que pudiese decir en tanto a lo que ella consideraba esencial en ese país que se convirtió finalmente en su casa, antes de que los escándalos la hicieran retirarse.

Me considero una fotógrafa, nada más. Si mis fotos se diferencian de lo que se hace habitualmente en este campo, es precisamente porque busco producir no arte, sino honestas fotografías, sin distorsiones o manipulaciones.

Tina Modotti

Al comenzar a militar en el Partido Comunista, aparte de Kahlo y Rivera, también entabló amistad con Sandino, Xavier Guerrero, José Clemente Orozco, Blanca Luz Brum, Nahui Ollin, María Tereza Montoya, Concha Michel, todos estos tenían en común arte y comunismo en su quehacer y conformaban un grupo que al tiempo que compartían vocaciones, representaban un lugar importante en la escena cultural mexicana de esos tiempos.

El encuadre de Modotti superaba las carencias captadas que la circundaban, por una sublime composición que haría decir a Weston, en una carta a un amigo: “Tina ha hecho una foto que me gustaría firmar con mi nombre, y eso no me sucede a menudo.” Su relación con Weston fue por demás de alta intensidad, tanto que éste, al irse con ella a México, abandonó a su esposa e hijos.

Retrato de Edward Weston por Tina Modotti. Fotos de Tina con Edward Weston de fotógrafos desconocidos, 1924,

Dolores del Río por Tina Modotti. Del Río fue muy amiga de Frida Kahlo. A la izquierda Tina y Frida de fotógrafo desconocido, y abajo
Frida con Chavela Vargas en una foto tomada por Tina.

Tina Modotti a la derecha con el cinturón lleno de balas en sus manos.

Tina Modotti quedó plasmada en el mural El Arsenal de Diego Rivera en 1928, en la que aparecía también Frida, dos años antes de tener que irse de México.

La fotoperiodista, adelantada a su tiempo, con una actitud revolucionaria desde cualquier lugar de enunciación, hicieron de ella una suerte de leyenda que, a pesar de todo, es considerada para algunos como una artista olvidada, y de la que poco se conoce. “Había un café donde solían reunirse políticos, toreros, criminales y actrices de vodevil. Pero la persona más espectacular de todas era una fotógrafa, modelo, cortesana de alto coturno y Mata Hari de la Komintern”, describía así a Modotti, el escritor Kenneth Rexroth. Y en este sentido, lo espectacular toma forma, pues Tina era conocida como una mujer sin reservas que podía tomar un baño desnuda en el patio de su casa, o relacionarse con hombres sin temor a los señalamientos de su momento.

Sin embargo, Tina Modotti de ninguna manera quería ser vista como una mujer-objeto, más bien sucumbía a la cámara con poses que más que revelar una belleza particular, revelaba su carácter ante la vida. A ella le interesaba más bien pasearse por los círculos de artistas con su cámara y retratar lo que para ella era un enfoque en dichas reuniones con intelectuales, o retratar, en otros escenarios, lo que podía ser una denuncia social.

La fotografía, porque sólo puede ser realizada sobre el presente y sobre lo que existe objetivamente frente a la cámara, se impone como el medio más incisivo para registrar la vida objetiva en cada una de sus manifestaciones. De ahí su valor documental […]. Si a esto añadimos sensibilidad y conocimiento de los temas, junto a una idea clara del lugar que se ocupa en el desarrollo histórico, creo que el resultado será digno de ocupar un sitio en la producción social.

Tina Modotti

En 1928, un año después de ingresar al Partido Comunista, mantuvo una relación con el cubano Julio Antonio Mella, quien fue asesinado mientras caminaba por la calle con Modotti y por lo cual fue acusada de cómplice y declarada inocente un tiempo más tarde. Con Mella surge además la polémica de la vida privada de Modotti, expuestos públicamente varios documentos personales por algunos que la vinculaban con la muerte del cubano. Pero los tropiezos apenas comenzaban, en 1930 fue acusada de intentar asesinar al que entonces era el presidente de México, Pascual Ortiz Rubio, razón por la que fuera expulsada del país, llegando entonces a Alemania con el líder comunista Vittorio Vidali.

Vidali que era miembro del Partido Comunista en Italia, había huido tras la llegada de Mussolini al poder, recorriendo varios países con el fin de afianzar las alianzas que perseguía en el partido. En México conoció a Modotti con la que, sin lugar a dudas, entablaría una cercana relación de la cual se desprende la idea de que no sólo fue Tina la sospechosa de intento de asesinato al presidente, sino también Vidali.

Quizás nunca se sabrá exactamente la historia detrás del asesinato del dirigente cubano Julio Antonio Mella. A la izquierda Mella fotografiado por Tina Modotti, 1928, al igual que Vittorio Vidali con quien se fue en el buque a Europa luego de ser expulsada de México en 1930. En el medio, foto de Modotti dando declaraciones en la policía sobre el asesinato de Mella, 1928.

Juntos entonces arribaron a Alemania, y Tina casi de inmediato se hizo miembro de la Unión de Fotógrafos de Prensa, pero su fuerte compromiso ideológico, la hizo desplazarse a Moscú, abandonando la fotografía, y dedicarse a ser voluntaria del Socorro Rojo Internacional de la Unión Soviética. Este capítulo en la vida de Modotti es particular y representa una de sus tantas facetas dentro de su movimiento social y político.

Exiliada de México, pasando por Alemania y Rusia, Tina no descansó de sus preocupaciones esenciales, incluso las que dejaban de un lado su vocación periodística, para emerger como un pilar de ayuda en países que atravesaban crisis. Así entonces, se había enfilado como enfermera en la URSS y al poco tiempo, para 1934, formaría parte del Quinto Regimiento en el furor de la Guerra Civil Española. Este cuerpo militar de voluntarios, conocido igualmente como El Quinto Regimiento de Milicias Populares, le daría aire a los primeros meses de esta guerra con su apoyo. Los integrantes provenían de distintos países.

Tina en Moscú, 1932 por Angelo Massuti. Foto de hombre y mujer en el zoológico de Berlín y Escena de una calle de Berlín. Dos de las pocas fotos que tomó en la capital alemana.

La vuelta a casa

Modotti en España, utilizaba el nombre de María, otra de sus capacidades era camuflarse hasta conseguir lo que se proponía, ayudando a heridos del conflicto en la época de Franco, sobre todo a niños. Pero en 1939 regresó a México, usando el mismo nombre para continuar su activismo junto a Alianza Antifascista Giuseppe Garibaldi. Un año después de su retorno el presidente Lázaro Cárdenas, canceló la expulsión de México, por lo que Tina volvía a ser Tina con todo el rigor que la caracterizaba.

Parte de su trabajo, hasta 1940, fue como editora colaboradora y fotógrafa de la revista ‘Folklor Mexicano’, en la que exponía su sentido de pertenencia en México y su punto de vista para enunciar a las clases menos favorecidas.

Su compromiso ideológico la hizo viajar y entablar relaciones con un mundo que, de alguna forma, ella quería salvar. Y sólo dos años después, en 1942, muere de una afección cardíaca mientras iba en un taxi. Por supuesto, las sospechas de un homicidio no se hicieron esperar, aunque luego quedara por sentado que fue una muerte natural. Diego Rivera afirmaba que Tina había sido envenenada. El espíritu de Modotti, controversial, pionero y excesivamente adaptado a luchar donde hiciese falta, la convirtieron en un hito para los fotógrafos y para los comunistas.

Tina Modotti fue coherente con su pensamiento político con y sin el lente de una cámara. Habitó amores, amantes y un sinfín de anécdotas derivadas de su activismo. En su lápida hay unos versos de Pablo Neruda que escribió para ella que rezan:

Tina Modotti, hermana, no duermas, no, no duermas
tal vez tu corazón oye crecer la rosa
de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa.
descansa dulcemente, hermana.
La nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya:
Te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.
Puro es tu nombre, pura es tu frágil vida
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma,
De acero, línea, polen, se construyó tu férrea,
tu delicada estructura

En 1992 la escritora Elena Poniatowska escribió una biografía de la Modotti, titulada Tinísima. Esta biografía novelada abarca los momentos históricos desde 1910 en México y cómo Tina se movió en los años que estuvo ahí. Poniatowska, siendo feminista, rescata la mirada de lo femenino en Tina, no sólo a partir de sus relaciones, sino su sentido de plantarse en el mundo; un mundo que era polémico y en el que habitaban muchos hombres. Era Tina una suerte de excepción entonces.

Modotti fue la mujer que quiso ser, y fue todo lo masculina que pudo, pues arrojo y coraje para estar en medio de la línea de fuego en conflictos, la hace una luchadora sin igual. El texto de Poniatowska fue galardonado con el Premio Mazatlán. Originalmente la escritora se proponía hacer un largometraje, pero fue la novela lo que surgió y con ella, daría a conocer a Tina desde una mirada sin desparpajo a la vez que intimista.

Una de las imágenes más conmovedoras de Tina, es la de ella finamente trajeada en la urna, de blanco y que nos convoca a esa Ofelia de Millais encarnada por una modelo que poco después moriría. Y traemos esta imagen porque mientras que la pintura de Millais obedece a una construcción a partir de una actriz, Tina, actriz también, descansaba tan plácida como la tranquilidad de la modelo del pintor. La tranquilidad que, suponemos, responde a una vida corta en años, pero extensa en todo lo que pudo hacer.


Daniela Jaimes-Borges. Actriz, dramaturga y escritora venezolana (Caracas, 1981). Dirige el proyecto audiopoético Voz de otra voz. Profesora en Artes Escénicas egresada del Instituto Pedagógico de Caracas (Upel-IPC). Magister Scientiarum en Estudios Literarios por la Universidad Central de Venezuela, UCV (2009), donde es profesora en la Escuela de Idiomas Modernos. Su libro Breves obtuvo el Premio de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores en la mención Dramaturgia (2009) y el Premio Municipal de Literatura en la mención Dramaturgia (2011). Ha publicado además Poemas de una niña (El Taller Blanco, 2021).

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