Damien Hirst, Enfant Terrible del Arte

por Caresse Lansberg

A sus 55 años, Damien Hirst es uno de los más grandes artistas de nuestro tiempo. Las osadas ideas y genialidad a la hora de ejecutar sus obras lo han convertido en el rock star del mundo del arte, que gana millones de dólares cada vez que crea algo nuevo. Además, para colmo, las revistas especializadas lo han catalogado como el artista más rico del Reino Unido.

Damien Hirst nació en la ciudad inglesa de Bristol en 1965, pero creció en la ciudad de Leeds. A pesar de los esfuerzos de su maestra de arte en el Allerton Grange School para que lo admitieran en la Jacob Kramer School of Art, no fue aceptado; era un alumno mediocre que no interesaba a ninguna de las escuelas a las que aplicaba.

Finalmente, en 1984, se mudó a Londres en donde trabajaba como obrero de construcción mientras intentaba entrar a diferentes escuelas de arte. Luego ingresó a estudiar en Goldsmiths College, después de aplicar dos veces hasta que lo aceptaron y donde estuvo entre 1986 y 1989. Allí encontró su espacio y pronto se integró al grupo, “fue en donde verdaderamente aprendí sobre el minimalismo, sobre el orden y el desorden, sobre el arte conceptual y el expresionismo abstracto y entendí que el arte no existe en sí mismo sino en la mente del que lo ve”.

Sobre sus comienzos, Hirst comenta en una entrevista que en un principio quería ser pintor, pero no sabía cómo componer una obra y siempre se encontraba frente a un lienzo en blanco. La pintura en ese momento no era lo suyo, así que mientras trabajaba como obrero recorría lugares y espacios llenos de objetos que recolectaban personas homeless, cosa que lo impactó mucho; empezó a recoger este tipo de objetos y a hacer collages en su estudio que no eran ni pinturas ni esculturas. Así inició su viaje a través del arte.

Luego, mientras estudiaba arte, trabajó en una morgue en donde aprendió diversas técnicas de embalsamamiento y preservación de cadáveres, experiencia que le impactó y sirvió más adelante cuando comenzó su serie Natural History. Al final, los temas en la obra de Hirst son: la vida, la muerte, la religión, la belleza y la ciencia, y pueden identificarse los orígenes de ese interés en todo lo que confluyó en su vida para que fuera así.

El arte conceptual lo sedujo y comenzó a trabajar en sus “spot paintings” que realizó en todos los tamaños y formas, que ha mostrado y sigue mostrando en sus exposiciones, pensado en la repetición, en la inmortalidad y en lo eterno, tanto así que por un momento consideró que eran tantas las posibilidades que ofrecían sus spot paintings que podría pasarse la vida haciendo sólo eso.

Entre los artistas que lo influenciaron recuerda a Robert Ryman y sus pinturas blancas, Josef Albers y sus interminables cuadrados, Dan Flavin y sus tubos de neón, a Sol Lewit con sus dibujos repetidos y con libros de instrucciones incluidos para que se pudieran dibujar para siempre.

Freeze y los Gabinetes de medicinas

Durante su segundo año de estudios, organizó una exhibición en la que incluyó a obras de algunos artistas aún estudiantes y que llamó Freeze donde expuso por primera vez sus famosos puntos de colores. La concibió en tres partes, y con ella no sólo se dio a conocer, sino que promovió las carreras de varios artistas de su generación. Después de graduado, participó como artista y organizador en otras exposiciones que llamaron la atención de Charles Saatchi reconocido coleccionista y galerista.

También durante su segundo año de estudios en Goldsmiths, Damien Hirst produjo su primer gabinete de medicinas titulado Sinner, lo construyó en su casa, lo llenó con empaques vacíos de las medicinas de su abuela, a la que le pidió que se los dejara a su muerte. Luego produjo una serie de doce sobre los que comentó: “Me gusta cuando hay más de una forma de decir algo, como canciones en un álbum“. Los tituló después con las doce pistas del álbum de Sex Pistol ‘Never Mind the Bollocks’ (1977).

Hirst exhibió los primeros cuatro de la serie Sex Pistols: Bodies, Liar, Seventeen y Pretty Vacant’ (1989) – en su exposición de graduación de Goldsmiths (1989) en un espacio compartido con Angus Fairhurst. Fueron comprados por un galerista por 500 libras esterlinas, hoy en día valen más de un millón cada uno.

Sobre esta serie Hirst comenta “La ciencia es la nueva religión para muchos. Es tan sencillo y al tiempo tan complicado como eso”. Es una preocupación constante en su obra y se manifiesta poderosamente en la exposición Pharmacy (Farmacia).

Las vitrinas de Hirst

Las vitrinas de exhibición de las obras de Hirst merecen un comentario aparte. Tenían que ser de un diseño sencillo y trasparente que permitiera al público ver con claridad lo que ocurría dentro de la caja de vidrio con perfiles de aluminio negro. La primera fue para la obra A Thousand Years, que consiste en un ciclo en el que miles de moscas nacen, viven, se reproducen y mueren alimentándose de la cabeza de un becerro que yace en el suelo de la caja.

Damien Hirst. A thousand years, 1990.

A partir de esa caja surgieron otras más grandes y llenas de formol en las que Damien Hirst desarrolla su serie Natural History. Es un “zoológico” de peces, mariposas, aves y todo tipo de roedores en vitrinas de vidrio expuestas en las paredes. Sin embargo, la gran obra de esta serie fue un enorme tiburón de aletas amarillas que colocó en uno de estos tanques transparentes lleno de formol, que expuso en la Saatchi Gallery en 1992, bajo el título de The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living (1991) en el contexto de la exposición Young British Artists I. La obra despertó mucho interés y atención de los expertos, y desde entonces Hirst ha realizado varias obras similares que están en las colecciones de los museos más importantes del mundo. El tiburón se convirtió en uno de los íconos del arte británico contemporáneo.

A partir de allí, Hirst monta la plataforma que le ha consagrado como un provocador del arte contemporáneo, con nuevas versiones de animales sumergidos en peceras de formol. Entre ellas está la obra Mother and Child Divided que consiste en 4 tanques, cada uno con la mitad de una vaca y un becerro, y con la cual ganó el premio Turner en 1995 que otorga la Tate Modern.

Reinterpreta, en esta sección, el sacrificio de San Sebastián con un novillo herido por cientos de flechas. Su creador ha bautizado a la víctima Exquisite Pain. Siempre he pensado que el arte es el mapa de la vida de una persona. Supongo que desde que soy padre pienso sobre el final incluso más que antes“, advierte el más célebre, más rico y más polémico artista contemporáneo británico.

Las vitrinas además han contenido lienzos, desperdicios, sustancias tóxicas, camas de hospitales, tanques de oxígeno. Encapsulan conceptos le dan acceso al espectador pero al mismo tiempo le dejan afuera, las vitrinas hacen de la instalación un objeto.

Por el amor y la muerte de Dios

Después de unas vacaciones en México, Hirst se enamoró del país y de su cultura, así que volvió para establecerse por un tiempo. Le emocionaba la manera como en México se celebra el día de los muertos, con flores, música y alegría. Las calaveras pintadas de colores fueron una revelación para el artista que proviene de una cultura como la inglesa, tan cerrada a esos temas y tan poco expresiva. “El sangriento y brutal pasado histórico mexicano ha dado pie para que en ese país se celebre la muerte como una fiesta del recuerdo, la gente hace picnics sobre las tumbas y cantan y celebran a sus antepasados.” Así que antes de exponer en México, pensó que debía tocar el tema de la muerte en su obra de una manera distinta a como lo haría en Gran Bretaña.

La exposición en México, fue como siempre muy controversial. Tuvo que reunirse con los representantes de la iglesia y dar largas explicaciones. Se tituló La muerte de Dios (The Death of God). En palabras del galerista Hilario Galguera (2005), “a lo mejor, no somos un país educado porque somos un país pobre, pero somos un país culto, es decir, con una cultura muy arraigada a nuestra historia y a nuestras raíces, lo cual hace diferentes todos estos pensamientos sobre la muerte, sobre la vida después de la muerte.

Su conexión a México inspira y alimenta la extraña fascinación por las calaveras. Hirst quien es además gran comprador de arte, tiene en su colección personal una serie de esqueletos y cráneos intervenidos por el artista surafricano Steven Gregory.

El genio del Brit-Art creó entonces un cráneo excepcional: una calavera en platino incrustada con 8.601 diamantes perfectamente cortados y pulidos que mostró en la exposición Beyond Belief en la galería White Cube. For the Love of God (Por el amor de Dios), título de la pieza, tiene un costo de producción en torno a los 20 millones de euros -que sufragó el propio Hirst- y un precio de venta de 72 millones. Probablemente, es la obra más cara a nivel de producción de un artista vivo. Al final se vendió por el exorbitante precio de 100 millones de libras esterlinas. Cuando una periodista le preguntó si era verdad que se había vendido por ese precio, el simplemente respondió que no se trataba del dinero sino de la idea y sobre lo que ésta significaba. Es así que For the love of God es hoy por hoy la obra de arte más cara del mundo creada por un artista vivo. Es una de las obras más famosas de Hirst por lo que representa y por lo que vale.

Pensaba ¿qué es lo máximo con que puedo enfrentar a la muerte? Siempre tengo en mente una calavera azteca de turquesa que está en el Museo Británico, se me ocurrió la idea de decorar una calavera con diamantes y convertirla en un objeto muy poderoso.” Es el mismo museo en el que a Hirst le gustaría ver exhibida su creación sobre la vida y la muerte, según declaró al presentarla.

Todo es real en For the Love of God. El cráneo perteneció a un varón de 35 años que vivió en Europa entre 1720 y 1810. Los diamantes, incluida una piedra de 55 quilates colocada en la frente, se consiguieron de “fuentes éticas” a través de unos joyeros londinenses. “Esta obra muestra que no vamos a vivir siempre, pero también tiene un sentimiento de victoria sobre la muerte”, explica Hirst. “Es una celebración de vida al cubrir el símbolo primordial de la muerte con el símbolo primordial de la lujuria, el deseo y la decadencia”, puntualizó.

Damien Hirst. For the Love of God, 2007. Foto Prudence Cumming Associates. Cortesía Damien Hirst and Science Ltd.

Siempre he temido que el dinero sea más importante que el arte, pero yo utilizo el dinero para hacer arte. Así que invertí mucho dinero personal en hacer esta obra que me llevó a los límites. Y para mí, no se trata del dinero se trata de la obra.

Sobre For the Love of God, Damien Hirst.

En el 2008 sin involucrar a su galería, Hirst vendió en la casa de subasta Sotheby’s de Londres, 244 nuevas obras con el propósito de “democratizar” el mercado del arte, en una venta sin precedentes de obras de un solo artista vivo, que le hizo aumentar su fortuna personal en los cientos de millones de libras esterlinas. Quizá sea cierto que a Hirst no le importe el dinero, pero también es cierto que hoy en día es el artista más rico del Reino Unido.

Hirst tiene una perversa forma de celebrar la existencia. Entre sus trabajos, reunidos bajo el título global Beyond Belief (Inaudito), aparece una brutal serie de imágenes del nacimiento de su hijo. Fue un parto por cesárea y, entre las manos del cirujano, aparecen la cabeza y extremidades del bebé estresado.

Según el crítico Michael Bracewell “el arte de Damien Hirst podría compararse con un vasto museo de la psique humana, en el que la belleza puede convertirse en el agente de la muerte, y la ciencia en el lenguaje de la religión… Los residuos en bruto de la materia orgánica y los detritos, desde partes de animales e insectos preservados hasta las colillas de cigarrillos y cuchillas de bisturí, son casas dentro de contenedores científicos y materiales químicos. De esta yuxtaposición de lo que una vez fue vivo y perecedero, y de lo fríamente científico e impersonal, emerge un lenguaje estético vívido, conciso y minimalista en su brutalidad, tanto como un recordatorio del Primer Himno en el servicio cristiano anglicano para el entierro de los muertos: En medio de la vida estamos en la muerte.

En ese sentido, las mariposas y otros insectos presentes en su obra como las moscas, refuerzan la referencia acerca de la fragilidad de la vida, la muerte como metáfora y realidad, la transformación y el renacimiento, la crueldad de la belleza.

Tesoros del Naufragio del Increíble

Para la Bienal de Venecia del 2017 Damien Hirst presentó Treasures from the Wreck of the Unbelievable una exposición que ocupó dos espacios muy importantes de Venecia, El Palacio Grassi y el Museo de La Punta de La Dogana. La exposición fue muy alabada y criticada a la vez, estaba patrocinada por el billonario y coleccionista francés Francois Pinault, tardó 10 años en producirse y costo 65 millones de dólares. Tuve la suerte de verla y me pareció absolutamente brillante. En la exposición había joyas, monedas, esculturas, torsos de bronce, lápidas, monstruos marinos y colosos de bronce, que supuestamente formaban parte de la colección de un esclavo libre de los primeros siglos de la historia de nombre Cif Amotan II (que traducido significa ‘Yo soy ficción’).

Amotan habría encargado a unos fabricantes griegos construir una nave que bautizó El Increíble, que pudiera alojar su enorme colección, con el propósito de mostrarla en un museo que había mandado a construir en alguna parte de África del Este. Después de mucho días y muchos gastos, El Increíble zarpó hacia África Central, pero durante el trayecto el barco naufragó y todos los tesoros terminaron en el fondo del mar. En los años 80, cuenta la historia, un equipo de arqueólogos hallaron el tesoro y montaron una expedición con buzos y maquinaria especializados para sacarlo de las arenas del fondo del mar. Es una historia creada por el artista, que pasó 10 años produciendo y ejecutando las piezas, incluyendo las incrustaciones de falsos corales y organismos, que conforman el famoso tesoro y eso es lo que expuso en la Bienal de Venecia del 2017.

Después creó un documental con Netflix que registra el rescate del tesoro de Cif Amotan lo cual lo hace todavía más real. A pesar de las críticas, Damien Hirst se robó el show de esa Biennale, y sus obras están en museos a través del mundo. Realidad o ficción, El tesoro de El increíble es parte para siempre de las obras que proceden del taller de Damien Hirst.

Cerezos en Flor en la Fundación Cartier

La Fundación Cartier para el arte contemporáneo, presentará en la primavera del 2021, una selección de las más recientes obras de Damien Hirst, Cherry Blossoms. Se trata de una colección de lienzos pintados al óleo en el que el artista recrea el estilo impresionista y puntillista además de la pintura de acción. Son lienzos monumentales cubiertos por completo de pintura de colores brillantes que envuelven al observador en un vasto paisaje, y lo ubica entre los límites de la abstracción y la figuración. Los Cerezos de Hirst son a la vez un homenaje a los grandes movimientos artísticos de los siglos XIX y XX, y parte de la investigación pictórica que lo ocupa actualmente, donde retoma el trabajo manual y cercano al lienzo, alejado del minimalismo y la automatización de la pintura, como su spot paitings y spin paitings.

En la última década, ha trabajado sin parar en su obra y también ha sido curador de numerosas exposiciones como Murderme Collection en la que el tema es “en la hora más oscura siempre hay luz” (In the darkest hour there may be light) la cual ha exhibido en distintas partes del mundo con la participación de más de 50 artistas internacionales.

Damien Hirst. Renewal Blossom, 2018.

Sobre EL ARTE

Creo en el arte como una religión, porque no creo en Dios ni en las religiones. Creer en el arte me hace lograr mucho más; es una fe para mí. Mis obras tienen una indiscutible influencia del imaginario religioso cristiano ya que fui criado católico hasta los 12 años cuando mis padres se divorciaron. Una de mis obras, que es una paloma en un tanque con las alas abiertas como un Espíritu Santo, es sobre la esperanza y creo que la esperanza está en el arte, no en la religión. El arte nos da esperanza.

Damien Hirst

Damien Hirst. The incomplete Truth. 2006. Foto Prudence Cuming Associates.

Caresse Lansberg. Periodista y editora.

Más de Damien Hirst

Página web oficial de Damien Hirst

Conversación con Takashi Murakami.

Damien Hirst y Sophie Calle

The Butterfly Effect por Stuart Morgan 1997

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