Andrea Zurita/Inger Pedreáñez
El Museo de Arte Afroamericano se convierte en el escenario de “Las caras lindas“, una exposición colectiva fotográfica que aborda la realidad venezolana de los últimos 25 años. Inaugurada el 4 de octubre de 2025, la muestra rinde tributo a la diversidad etnográfica del país, enfocándose en la humanidad, a través de fotógrafos de los cuatro puntos cardinales del país. El próximo sábado 18 de octubre se realizará una visita guiada de 2:00 a 3:00 pm.
La exhibición fue curada por el fotógrafo Erlen Zerpa, también a cargo de la museografía, quien se estrena en estas lides. Zerpa reúne a 17 fotógrafos que han abordado bajo distintos estilos la técnica del retrato. Igualmente, la selección hilvana un discurso donde se destaca la diversidad etnográfica y las manifestaciones culturales afrodescendientes. Son retratos de un país, elaborados en algunos casos con muchos años de investigación, algunas fotografías son de hace 25 años, otras muy recientes, la mayoría inéditas.

A nivel conceptual, Zerpa enfatiza que, si bien la negritud es un tema central, la intención es romper barreras al demostrar que el arraigo afrodescendiente se encuentra en todo el territorio venezolano, no sólo en la piel, sino también en la influencia de la música, como la salsa. Lo que se expone es la esencia humana, donde “la negritud no es un destino, sino un camino en constante evolución. La exposición invita a reconocer que la belleza reside en la diversidad, en la fusión de historias que conforman nuestro ser colectivo. Este encuentro visual y emocional es un llamado a celebrar, a proteger y a reimaginar lo que significamos como sociedad”, dice el curador.
Estos son los discursos visuales de los participantes, en una breve explicación de Zerpa:
Elvira Prieto captura una relación más íntima de los pobladores de la costa varguense, al adentrarse en la comunidad que se prepara para la celebración de los Diablos de Naiguatá. Una abuela del pueblo de Choroní franquea la puerta de su casa, actitud que contrasta con las jóvenes madres, hijas y nietas de la familia que buscan el calor del hogar, en el ensayo documental de Ezequiel Carías. La población albina que bordea de norte a sur la costa del Lago de Maracaibo, estado Zulia, inspira a Federman Parra, una serie que tituló “Los hijos del Lago”. Gabriel Pinto rescata la adolescencia y la juventud en miradas penetrantes cuyos rostros están enmarcados en una simbología muy autóctona de diversas regiones del país, como son el cacao, el quitiplás, y las salinas. Los brazos son el hilo conductor de los retratos de Inger Pedreáñez, donde el afecto espontáneo aparece en seres no tan anónimos para la fotógrafa, cuyos gestos de cercanía e intimidad terminan dirigiéndose al espectador, como si la cámara estuviera ausente.



Jorge Luis Santos continúa su investigación por el territorio venezolano sobre tradiciones populares, y en esta oportunidad su mirada se detiene en la espontaneidad de los niños que lideran una singular celebración del día de San Juan. Juancho Domínguez, acostumbrado a los retratos de calle, captura a la mujer luchadora que transita por Caracas con hidalguía. Leonardo Rojas buscó a personajes relevantes del pueblo de Chuao y se encontró con el cuatrista más importante de la zona, y la esposa del cronista del pueblo, como si entre ellos se gestara una serenata. El contexto puede resultar un misterio o un símbolo en la obra de Luis Trujillo, quien ha dedicado su investigación a la afrodescendencia, un medio rostro no devela la edad centenaria del personaje, mientras otras figuras asoman un pasado de esclavitud en la metáfora del humo. Mali Gallardo rescata la idea de que toda foto es un autorretrato, cuando captura a los personajes de los kioscos que venden libros usados, ella que es en sí misma una asidua lectora; un curioso retrato donde el rostro se fracciona parece encerrar la intimidad entre la palabra y el pensamiento. El más joven de esta colectiva, Marcos Isaías presenta un ensayo que bordea lo documental, la puesta en escena y la fotografía de moda, a través de personajes empapados en la esencia marina de Choroní. El acento de Mónica Trejo está en la mujer al límite, con un grito silencioso al desnudo. Agresividad, sufrimiento, expresiones ensayadas en un momento de hastío o espontaneidad. La fotografía analógica de Pavel Bastidas detiene el tiempo de un país: distintos contextos, distintas ubicaciones geográficas, personajes que no tienen que ver unos con otros, y sin embargo, retratan el pasado histórico que los cobija. La artista Adriana Meléndez es retratada por Raquel Cartaya, reuniendo el arte de la actuación, el canto y la danza. La obra de Reinaldo Guédez también establece el vínculo entre danza y fotografía, pero esta vez, la ausencia de la mirada evoca el misterio ante el desnudo. Vicente Barrios se adentra en la Península de Paraguaná y captura el momento de la cotidianidad de un pueblo sin luz, que enfrenta la adversidad con la evasión. Finalmente, Yris Paul destaca con una paleta de colores intensa, el paisaje geográfico y humano de El Callao: la madama y el minero quedan atrapados en una realidad que se oculta en el sur del país.


La colectiva “Las caras lindas”, forma parte de una programación más amplia con conciertos, charlas y otras actividades coordinadas por Carlos Guzmán, de LogueArte, como apoyo logístico del Museo de Arte Afroamericano, todo ello enmarcado en del Día Mundial de la Salsa, que coincidió con el cumpleaños del sonero mayor, Ismael Rivera, el pasado 5 de octubre. La muestra estará abierta al público hasta el 9 de noviembre en horario de lunes a viernes, de 10:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, con visitas guiadas martes y jueves de 2:00 a 6:00 pm, y la programación prevista los fines de semana.








