por Andrea Zurita/Inger Pedreáñez
Fotografías de Inger Pedreáñez
Las lentes de las cámaras más antiguas no estuvieron este martes 23 de septiembre de 2025 para fotografiar, sino ser fotografiadas, cuando se inauguró el Museo de las Cámaras de la Casa Hellmund en la Universidad Católica Andrés Bello. Más de un siglo de historia fotográfica cobra vida en esta colección, ubicada en la planta baja del Módulo 1 de aulas de la UCAB y en el piso 3 del mismo edificio.
Cerca de 300 equipos de fotografía, cine y video incluye la muestra que forma parte de una colección patrimonial de más de 900 objetos, que ahora se encuentran bajo la tutela de la Universidad, caracterizada por su tradición en el resguardo documental. El museo contó con la curaduría de Johanna Pérez Daza – coordinadora de la línea de investigación “Comunicación y cultura visual” del Instituto de Investigación de la Comunicación e Información (IDICI) de la universidad, y con el asesoramiento de los fotógrafos Carlos Arveláiz y Juan Toro, el diseño de Carolina Arnal, además de Rafael Santana en la Museografía, y Jaime Bello-León como gerente general del proyecto por la UCAB.

“No es sólo una colección de objetos, sino lo que está detrás de ellos”, comenta Johanna Perez Daza sobre el significado de la colección. Se le quiso dar un sentido que va más allá de lo didáctico, no querían que fuera la tecnología en sí misma, sino también sobre las relaciones que surgen en los relatos cronológicos.
“Reducir esos 900 artefactos al número que hoy en día los espectadores pueden ver es una gran responsabilidad”, comentó Arveláiz. La decisión sobre qué elementos incluir en la exhibición final fue crucial para crear un discurso visual y comunicacional coherente y atractivo.
Carlos Eduardo Hellmund Wincklemann fue el creador del Museo Casa Hellmund, y su hijo Carlos Eduardo Hellmund Blanco dedicó su vida a reunir esta colección de cámaras y equipos fotográficos. Las piezas se exhibían de manera privada en los espacios de las oficinas de Casa Hellmund, ubicada en los Ruices. Deseosos de que vieran la luz pública, la familia quiso hacer de la colección un museo, y decidieron que el mejor lugar sería la UCAB, universidad que ha posicionado progresivamente proyectos de fotografía, comenta Freddy Wincklemann, en representación de Casa Hellmund y a la cabeza de este proyecto junto con Carlos Hellmund Blohm.




Casa Hellmund comenzó operaciones en Venezuela en el año 1862, como una empresa de exportación agrícola, que luego se transformó en una casa comercial que importaba y distribuía productos, equipos y consumibles para las artes gráficas, la fotografía y la microscopía. En 1950, Casa Hellmund fue nombrada distribuidora exclusiva de Kodak, y hoy por hoy, la imagenología y productos de salud le dan continuidad al negocio. En ese contexto, prevaleció en la familia la pasión por la fotografía, además de haber sido representantes comerciales de las marcas Fujifilm, Canon, Sony, Leica, Epson, Metz, entre otros. Años de coleccionismo revelaron luego el valor, que es más histórico que económico. “Percibí la joya que era”, revela Wincklemann.





En la muestra se puede apreciar el prototipo de la primera cámara Leica, la Serie 0 (Null-Serie) de las cuales se fabricaron aproximadamente 23 ejemplares y se estima que alrededor de una docena de estas cámaras ha sobrevivido en la actualidad. También la muestra incluye un ejemplar raro; un modelo con el águila imperial y la esvástica de la Alemania Nazi, cuya sola presencia hace recordar la proeza del propietario de la compañía Leica, Ernest Leitz II, quien ayudó a escapar a cientos de empleados judíos, en una operación secreta que le permitió asignarlos a plazas comerciales en Estados Unidos, Francia y China. Sobre el diseño de este modelo hay dos versiones, una sostiene que Leica debió adaptar parte de su producción para fines militares, fabricando componentes ópticos y cámaras bajo demanda del Tercer Reich; otra versión no documentada indica que se elaboraron por interés del coleccionismo.
La exposición incluye variados modelos, desde la evolución de las cámaras de fuelle, pasando por la transformación de las Polaroid, reflex de lentes gemelos, estereofotográficas, cámaras espías, submarinas, soviéticas, cámaras de View-master, hasta los modelos de la era digital. Junto con los artefactos, se pincelan momentos de la historia de la fotografía como un Ansel Adams viajando con su inmensa cámara de fuelle.




“En 2025 es difícil imaginarse que alguien no esté interesado en la fotografía. Tú tienes un teléfono que básicamente es una cámara”, señaló Arveláiz en relación con el interés que pudiera tener esta exposición para quien no tiene una formación sobre la imagen. El objetivo de la muestra es convertir al visitante en un sujeto consciente del valor que implica hoy en día tener un dispositivo fotográfico. La visita se convierte así en una oportunidad para comprender la profunda historia y evolución que precede a la fotografía digital a través de los celulares.
El Museo de Cámaras de la Casa Hellmund es un relato sobre el pasado universal de la fotografía. “Aquí solamente estás viendo cámaras fotográficas, pero hay un mundo del cine, que son las filmadoras. Eso es una segunda parte de este proyecto, porque hay una gran cantidad de material”, revela Wincklemann sobre el futuro de la exposición en la UCAB.












