El artista visual Julián Cruz expone en la Galería Javier Silva de Valladolid la muestra Pausa, sueño, palidez, en la que a través de veinte obras reinterpreta la imagen de otras tantas películas que han marcado su trayectoria personal y artística. Es la segunda individual del artista vallisoletano, fue inaugurada el 20 de septiembre y estará abierta al público hasta el 9 de noviembre. Está formada por carteles en papel con acrílico que conectan los lenguajes del arte y del cine y ofrecen, a través de la mirada de Julián Cruz con una visión completamente personal, una transformación de la imagen que, de modo tradicional, llega a los espectadores a través de los carteles comerciales.



Películas como Heat (Michael Mann, 1995), Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999) o Mulholland Drive (David Lynch, 2001) son revisadas por la mano de Julián Cruz en la muestra que se podrá visitar hasta el 9 de noviembre, de modo que coincidirá con la Seminci de Valladolid, uno de los festivales más importantes de cine en España, que se celebra del 18 al 26 de octubre. Esta apropiación subjetiva del espíritu de las películas representadas reivindica la mirada del espectador que devuelve a través del arte la influencia recibida. Otras de las películas que están representadas son Smoke (Wayne Wang, 1995), Arrebato (Iván Zulueta, 1979) o El sur (Víctor Erice, 1983).
Homenaje al cine
“Es un buen homenaje a una actividad que hago todos los días, ver películas o productos audiovisuales, una forma de representación que ha configurado especialmente mi imaginario visual”, ha dicho Julián Cruz sobre la elección de este tema. Además, pretendía utilizar un formato, el cartel, “que no tiene el estatus histórico de otro tipo de formatos tradicionales considerados de ‘alta cultura’ o gran valor económico”.
Julián Cruz se ha enfrentado al cine como espectador “siempre desde una manera activa, no desinteresada. Ver una película o un cuadro es una actividad que exige implicación”. A ello se une su faceta como artista. “La práctica artística me ha enseñado a mirar en vez de ver, a prestar atención y obligarse a entender al otro”, ha afirmado.


La explicación de cómo ha afrontado esta unión entre cine y arte está en el título de la exposición: Pausa, sueño y palidez. La pausa como capacidad de parar la vida cotidiana, por un lado, y la de congelar un fotograma y conectar con el mundo de la pintura, por el otro. El sueño, dice el autor citando a David Lynch, es esta idea de que “el cine, al igual que otra forma de representación artística, es un engaño, un señuelo, una ilusión y, en este caso, a diferencia de la pintura, es una industria onírica”. Y la palidez es, además de la que ofrece el rostro en una pantalla, “el efecto del vampirismo psíquico que ejercen las películas: es adictivo y peligroso, porque sin un análisis profundo de las imágenes, el cine lo que hace es definir el inconsciente popular”.

Y todas estas ideas pasan por el pincel de Julián Cruz en unas obras en las que él mismo dice subordinar los estilos de las películas al suyo propio partiendo de experiencias de otros artistas que unen códigos que funcionan por separado y, en términos plásticos, “usar campos cromáticos complejos definidos por las veladuras y el empaste”. Cita como fuentes la obra de artistas Peter Doig, Sigmar Polke, Luis Cruz Hernández o Jorge Queiroz.
La relación de Julián Cruz con el cine comenzó ya desde la infancia, cuando su padre le mostraba grandes clásicos entre los que recuerda El mago de Oz o Los viajes de Simbad. De ahí, pasó a ver las películas que se proyectaban en los cines de su ciudad e incuso participaba de niño en los ciclos de cine El cinematógrafo, en los que, junto a sus compañeros de clase, podía ver películas expresionistas, de slapstick, westerns antiguos o del cineasta Jacques Tati, pese a tener tan solo entre ocho y doce años.

Julián Cruz (Valladolid, 1989) es un artista visual y escritor. Ha publicado cuatro libros: La risa flotante, La academia de Marte, Sobre una tarima negra –estos dos últimos junto a Luis Cruz Hernández– y La casa de los cerdos. Como artista, ha participado en exposiciones tanto nacionales —Galería Javier Silva, Galería Rafael Ortiz, ARCO, CA2M, The Goma, This Is Jackalope, LABoral, Pradiauto, Fundación Carlos de Amberes, Circuitos, Injuve o la Fundación Focus-Abengoa— como internacionales —Maumau o Jacob Van Leeuwen—. Ha colaborado en distintos proyectos dentro del marco de la investigación en arte, entre los que se encuentran Proyecto Rampa, Secret Knots, NUDO y El Estado Mental, y ha participado en ponencias y talleres en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Teatro Pradillo, MUSAC o La Casa Encendida.
La Galería Javier Silva nace en Valladolid en octubre de 2012 con los objetivos, entre otros, de desarrollar una programación exigente, representando o colaborando con artistas reconocidos o emergentes de proyección nacional e internacional; ser un espacio de referencia que acoja y aglutine a los creadores más relevantes de su entorno y, al mismo tiempo, atraiga a artistas de referencia que nos aporten una nueva mirada o nuevos lenguajes; estar presente en ferias y espacios de encuentro como instrumentos idóneos para impulsar el arte contemporáneo.







