La alegría monumental de Niki de Saint Phalle

por Inger Pedreáñez

La bala silba en el aire. Impacta en el lienzo con formas recubiertas de yeso. El cuadro rompe la tradición bidimensional en sus amorfos globos rellenos de múltiples colores, vivos, que “sangran” con el disparo. En el estallido, la bala se transforma en el pincel de Niki de Saint Phalle (1930-2002), la artista franco-estadounidense más controversial del siglo XX. Los rifles apuntaron a su fama internacional, en performances propios o colectivos. Pero no fue la violencia sino la felicidad lo que dejó como huella en sus monumentales piezas, muchas de ellas diseñadas con criterios arquitectónicos.

Icónica imagen de Niki de Saint Phalle del film Daddy 1972

Sus Nanas (chicas, en francés) voluptuosas y de colores estridentes, con posturas que hablan de júbilo, libertad y autoafirmación, fueron la manera de expresar el repudio a las convenciones y los roles sociales impuestos a la mujer. Con ellas adquiere renombre en un estilo iconoclasta, que no sigue ningún movimiento artístico, salvo el de su propia intuición. Como si se tratara de una artista ingenua, todas las imágenes de su infancia y las formas de su imaginación se apoderaron de su estética.

A Niki de Saint Phalle, pintora, escultora, cineasta y escritora, le tocó enfrentar la vida por el camino más difícil. Son los detalles de su biografía lo que permite comprender la vanguardia artística que la define. Los primeros años de crianza se los debe a sus abuelos paternos, encargados de cuidarla desde que fue una recién nacida hasta los tres años, mientras sus padres se instalaban en Nueva York para reconstruir su patrimonio afectado por la Gran Depresión de 1929. Creció escuchando cuentos de hadas y dragones, y viendo en los decorados de las mansiones de la campiña francesa escenas que luego prefigurarían sus personajes míticos o monstruosos.

Desde niña, ya viviendo en Nueva York, observaba el aburrido rol de la mujer de los años 50; su madre era una mujer estricta que rechazaba la maternidad a consecuencia de las infidelidades de su marido, pero quería convertir a su hija en buen ejemplo de ama de casa. Su padre, con quien sentía más afinidad, abusó sexualmente de ella a los 11 años y así pasó del idilio al odio patriarcal.

Fue pionera feminista cuando apenas comenzaban a florecer los derechos de la mujer. Se comprometió con causas políticas mientras era testigo de la guerra fría, las amenazas nucleares, el macartismo, una sociedad racial, la guerra de Argelia, el SIDA… Su conflicto familiar se mezclaba con los acontecimientos mundiales. Proveniente de una familia aristócrata y privilegiada, tenía mucho que cuestionar. Sabía que debía buscar su espacio como mujer y como artista en un mundo dominado por los hombres.

«Para mí, mis esculturas representan el mundo de las mujeres amplificadas, los delirios de grandeza de las mujeres, las mujeres en el mundo actual y las mujeres en lugares de poder».

NIki de Saint Phalle

Enigmática, elegante y con unos grandes ojos azules, quiso antes ser actriz. Pero su primer éxito lo encontró en las revistas de moda donde trabajó como modelo a partir de 1946. A los 16 años aparece en la portada de la revista Life, y en 1952 vuelve a ser portada, esta vez en Vogue. Sus fotografías también se veían en Elle y Harper’s Bazaar. Para entonces, comenzaba a explorar el surrealismo, en óleos y guaches, de manera autodidacta.

A los 18 años se fugó con el escritor Harry Mathews, a quien conocía desde los doce. Se casan y se mudan a Francia, en donde nace, en 1951, su primera hija. En 1953 la pareja se muda a Niza, en el Sur de Francia, y meses después, Niki descubre la infidelidad de su marido con una vecina. Cuando observó que estaba repitiendo el mismo estilo de vida doméstico y burgués que tanto rechazaba, entró en una crisis nerviosa severa. Aflora el dolor reprimido de la infancia. El sentimiento de la traición la hacen acumular objetos afilados en su cuarto y llevar cuchillos de forma amenazante. Eso obligó a que la internaran en una clínica. En medio de su tratamiento, aislada del mundo exterior, y entre calmantes, emergió con fuerza su convicción de pintar. Se distanció de la ansiedad y el sufrimiento a través de los dibujos, y fue en ese momento que supo que estaba destinada a ser artista.

“Aprendí a traducir las emociones, el miedo, la violencia, la esperanza y la alegría en la pintura. Fue a través de la creación que descubrí las sombrías profundidades de la depresión y cómo superarla”.

Niki de Saint Phalle

El mismo año que nace su segundo hijo, Philip, en 1955, la artista descubre la obra del arquitecto Antoni Gaudí. Específicamente el Parque Güell en Barcelona fue la epifanía que la hizo prometerse que sería la primera mujer en construir una obra artística de esas magnitudes para el deleite del público. Dijo en esa oportunidad “He encontrado a la vez mi maestro y mi destino”. Estuvo horas analizando los mosaicos, las figuras, los colores, pero aún no había llegado el momento de realizar su gran sueño. El estilo de piezas fraccionadas de losas y vajillas rotas lo utilizó para un Autorretrato (1958) en cuyo rostro se derrama la pintura, como lágrimas o cicatrices.

Autorretrato, 1958-1959. Foto Niki Charitable Art Foundation.

Ensamblajes con objetos domésticos mezclados con herramientas filosas caracterizaron sus primeros trabajos. En un mismo lienzo encajaban un hacha con el rodillo de amasar. También madres voraces y novias algo tétricas en cuyos cuerpos se tejían muñecos mutilados, objetos infantiles, dragones o serpientes. El rechazo a la devoción religiosa la expresó en sus propios crucifijos. Estaba interpretando su lado oscuro. Los ofidios, que son una constante en su obra, guardan una relación con uno de los momentos más críticos de su vida y que ella llama El verano de las serpientes. Una historia que sólo reveló 50 años después en el libro Mi Secreto. En 1942 durante un paseo por el campo se tropieza y cae. Desde el suelo observa petrificada unas serpientes entrelazadas en una roca que está frente a ella. El incidente sucede pocos días antes de la fecha en que se derrumba la imagen que había construido de su padre.

“Para mí, representaban la vida misma, una fuerza primitiva indomable. Haciendo serpientes yo misma, pude transformar en alegría el miedo que me inspiraron. Por mi arte, aprendí a domesticar estas criaturas que me aterrorizaban”.

Entre sus cuadros catárquicos clavó una camisa a un lienzo y añadió una diana como cabeza, para lanzarle dardos. Portrait of my lover (1960-61) apenas asomaba lo que vendría después. Sus “Tirs” o disparos son considerados como las obras fundadoras de los happenings en el arte pop. Ella realiza doce performances de ese estilo entre 1961 y 1963.

En 1963, tras la crisis de los misiles cubanos, de Saint Phalle se rebela con dos obras de carácter político: en la primera pieza, de nombre Jefes de Estado, el rifle dispara a los relieves de Castro, Kennedy, Khrushchev, Lincoln, De Gaulle y Washington. La segunda obra es una figura de dos cabezas que representan a Kennedy y Khrushchev, obligados a compartir el mismo cuerpo de mujer. La pieza se llegó a exhibir brevemente en la Tercera Bienal de Arte de París. Pronto fue retirada, por considerarla demasiado ofensiva. Meses después, el presidente Kennedy muere asesinado en Texas. Otras de sus emblemáticas obras de esta serie es Pirodactyl over New York (1962), actualmente propiedad del Guggenheim Abu Dhabi, donde rinde tributo a su segunda ciudad, aunque no sentía raíces en ella.

Niki de Saint Phalle. Pirodactyl over New York 1962. © Niki Charitable Art Foundation

 “Estaba disparando contra mi propia violencia y la violencia de nuestro tiempo. Así ya no tenía que llevarla dentro de mí como una carga. Fue una gran terapia para mí”.

Niki de Saint Phalle

Esta incursión hace que el crítico de arte Pierre Restany la incorpore como la única mujer dentro del movimiento Nouveaux Réalistes, en donde también se encontraban Yves Klein, Jacques Villeglé, Christo, César o Martial Raysse. Restany también le organiza su primera exposición individual en París. En la exposición “Tir à volonté”, en la Galerie J, estuvieron presentes entre el público Leo Castelli, Jasper Johns, Bob Rauschenberg (quien compró una de sus obras), junto a numerosos actores del panorama artístico internacional de la época. Le seguirían exposiciones en Los Ángeles (Galería Dwan), Ámsterdam (Museo Stedelijk) y Nueva York (Galería Iolas). Desde entonces, Alexandre Iolas, con galerías en París, Milán, Atenas, Roma, Ginebra y Madrid, mantendría el interés por el trabajo de esta artista.

“Pintar, calmaba el caos que agitaba mi alma, era una forma de domesticar a los dragones”.

Niki de Saint Phalle

Niki de Saint Phalle no siguió ningún estudio académico en artes, pero era una mujer culta, acostumbrada a visitar los museos. Junto a su primer esposo frecuentaba a otros artistas. Así como quedó prendada de la obra de Antoni Gaudí y de Henri Matisse (especialmente la danza), también se acerca a Jean Dubuffet y a Marcel Duchamp, le llama la atención el estilo de Jackson Pollock y Willem de Kooning para el expresionista abstracto, así como Mark Rothko. En 1955, conoce a quien sería su segundo esposo y un colaborador para el desarrollo de obras conjuntas, el escultor suizo Jean Tinguely.

Niki deja a sus hijos al cuidado de su esposo para dedicarse plenamente al arte. En 1959 se muda con Tinguely al Impasse Ronsin, donde compartieron el mismo estudio y vivieron rodeados de otros artistas, incluido Constantin Brancusi. Fue en este período que Marcel Duchamp le presentó a la pareja al surrealista español Salvador Dalí. No sólo permeaba en sus ideas todo el colorido y las formas de sus colegas modernos, sino que guardaba en su background expresiones de las culturas antiguas, del arte románico, de las mitologías e incluso de las culturas precolombinas. Una mezcla que iría amasando para condensarla en su última creación. Durante ese proceso de formación, en la década de 1960, también diseñó decoraciones y vestuario para producciones teatrales.

Nanas de sexo fuerte

Mucho antes que Yayoi Kushama, y por supuesto, mucho antes que Anish Kapoor, Niki de Saint Phalle apostaba por gigantescas piezas artísticas donde el espectador tuviera la libertad de imbuirse y descubrir el sentido del misterio y del asombro en su lenguaje psicodélico.

Pulsar las fotos para las leyendas

Sus Nanas fueron inspiradas en su amiga embarazada Clarisse Rivers, esposa del artista estadounidense del pop art, Larry Rivers. El marido dibuja una silueta de su mujer, y entonces Niki comenzó a colorearla, sin pensarlo tendría el primer boceto. Las piezas iniciales eran pálidas, a base de tela y paper maché. Sentadas, sin pudor, con las piernas abiertas. Son personajes que bailan, saltan, son voluptuosas como la Venus de Milo, incluso mutiladas en algunos casos. Pero en esa dimensión estridente, reclaman el espacio que se merecen. La primera vez que exhibió una de esas mujeres fue en septiembre de 1965, en la Galería Alexander Iolas. Luego buscaría materiales más sólidos como resina y yeso. Lamentablemente su constante uso del poliester y la fibra de vidrio, con las partículas de polvo en el ambiente, representaría a futuro una fatal consecuencia para su salud.

Su primera Nana gigante fue “Hon-en katedral” (1966) construida en el Moderna Museet de Estocolmo, en colaboración con Per Olof Ultvedt y Jean Tinguely. Medía 28 metros de largo, 9 metros de ancho y 6 metros de alto. Se trataba de mujer recostada con las piernas abiertas. La vagina es la puerta de entrada a un espacio cultural donde se podía ver una película de Greta Garbo, un estanque de peces de colores, una pequeña galería de pinturas falsas de artistas famosos. En el interior de esta madre, entre los espacios cóncavos que se derivaban de los grandes senos, se dispuso a la izquierda, de un planetario. El pecho derecho era una barra de un bar que ofrecía leche como refrigerio. Durante tres meses, cerca de 100.000 visitantes hicieron cola para ser parte de esta experiencia, que prometía a Niki ser la escultora con la obra más grande de su generación. Finalmente, la pieza fue destruida, con la metáfora de ser usada y luego desechada. El museo aún conserva la cabeza como vestigio de la obra, asi como los videos del registro de construcción, exposición y final.

Hon-en katedral, 1966. Moderna Museet de Estocolmo, en colaboración con Per Olof Ultvedt y Jean Tinguely Cortesía Hans Hammarskiöld Heritage. Photo Hans Hammarskiold

«Amo la redondez… Las curvas, la ondulación; no me gustan los ángulos rectos, me asustan. El ángulo recto es un asesino. Amo la imperfección. La perfección es fría. La imperfección da vida. Amo la vida«.

Niki de Saint Phalle

Estaba en pleno desarrollo la revolución lúdica de Niki de Saint Phalle. En 1967, hizo su primera Nana negra, considerada entre las obras más icónicas de su carrera y con ellas marcaba su posición en contra del racismo. Ese mismo año se realiza su primera exposición en un museo, el Stedelijk Museum de Ámsterdam, que acoge Les Nanas au pouvoir (Nanas al poder). Y un año después, las nanas también reciben al visitante en señal de bienvenida a su primer proyecto con inspiración arquitectónica, El sueño del pájaro o Le Rêve de l’oiseau (1967). El MoMA de Nueva York la incluye entre los artistas de la exposición Dada, Surrealism, and Their Heritage (Dadá, Surrealismo y su herencia), en 1968.

Le Rêve de l’oiseau fue un proyecto solicitado por Rainer von Hessen para tener una casa de verano en la región de Var, en el sur de Francia. Consta de tres casas-esculturas, el dormitorio es The Big Clarisse, un inodoro aguarda dentro de las fauces de una hechicera, y el comedor sostiene en su techo al ave que inspira el conjunto de cabañas, en un diseño ecléctico donde se mezclan dragones y una Nana como puerta.

No siempre el trabajo de Niki de Saint Phalle fue bien recibido y en este caso, la prensa disparó las alertas con titulares como ¿quién autorizó este horror? Una controversia similar experimentó cuando colocó las Nanas de Hanover (1974), bautizadas con los nombres de las tres princesas de la ciudad Sophie, Caroline y Charlotte. Finalmente, el debate se inclinó hacia los partidarios del arte, y las esculturas se quedaron. Hoy son un símbolo de la ciudad alemana. En tanto que Le Rêve de L’Oiseau recibió, en 2007, la distinción Patrimoine de XXe siecle, como proyecto arquitectónico cultural. Un año más tarde, la totalidad de la propiedad fue catalogada por el Ministerio de Cultura como Monumento Histórico (Monument Historique Classé).

Esta precursora del arte pop en Europa, que impuso sus colores y sus formas de manera extravagante, ocuparía los espacios públicos para invitar a la gente a disfrutar en ambientes que transmitieran alegría: El Golem (1972), es su primera pieza dedicada a los niños, realizada en Jerusalén. A la manera de un parque infantil destaca una escultura de dragones con toboganes. No sería la única obra para la nación judía. Como un ciclo que se cierra, como la serpiente que se enrosca, un año antes de su muerte se inaugura el jardín de esculturas El arca de Noé (Noah’s Ark, 2001), que realizó conjuntamente con el arquitecto Mario Botta. Al año siguiente de su Golem, diseña Le dragón (1973), una casa para niños en Bélgica. La Fuente Stravinsky (1983), al lado del Centro Pompidou, en París, son 16 esculturas con movimiento y surtidores de agua, inspiradas en las obras del compositor alemán. En este conjunto se complementan Tinguely y De Saint Phalle, las piezas coloridas son las de ella, las pintadas de negro, más mecánicas son las de él, y hay tres obras realizadas entre ambos.

Pulsar las fotos para las leyendas

Otras esculturas en espacios abiertos son The Sun God (1983), su primer encargo al aire libre en los Estados Unidos, a solicitud de la Colección Stuart para la Universidsd de California en San Diego. Al año siguiente de su instalación, se inició una tradición en los estudiantes, el Festival Dios del Sol, uno de los eventos anuales más grandes del campus. También están La fuente de Château-Chinon (1988) y El monstruo del lago Ness (1993), este último instalado de forma permanente en la explanada del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Niza. Y no se queda atrás El ángel de la guarda (1997), una nana alada colgada del techo, que recibe a los pasajeros en la estación de tren de Zurich. Los proyectos creativos de Niki de Saint Phalle se podían solapar unos a otros. Es así que mientras iba dejando sus esculturas en distintas ciudades del mundo, también estaba a la vez haciendo realidad la obra de su vida: El Jardín del Tarot (1978-1998).

Ondular sobre el mismo sueño

De Saint Phalle despertó a su nueva vida cuando a los 25 años, en el Parque Güell, soñó con asombro lo que artísticamente podía ser. Pero tuvo que esperar 43 años más para verlo hecho realidad. Era una maestra de obras, dirigiendo a los hombres, mientras pintaba los acabados de sus esculturas. Hizo de ese paisaje su vida, y transformó en un hogar temporal, La Emperatriz, un refugio inspirador y peligroso. Su parque de esculturas monumentales, en las colinas de la toscana de Capalbio, en Italia, representan los 22 arcanos mayores de las cartas de adivinación. A través del tarot, la artista representó su vida. Hay quien considera que este es un gran autorretrato. Y es significativo que entre sus últimas esculturas se encuentren La Templanza (1984), así como La Estrella (que simboliza la salud física y espiritual), La Luna (la imaginación), y El Carro (el triunfo ante la adversidad) construidas entre 1987 y 1996, entre otras obras.

Mientras conceptualizaba el proyecto, la artista leyó las teorías sobre mitología comparada del antropólogo Joseph Campbell, quien consideraba que en todas las culturas existen arquetipos comunes. De allí el sincretismo del concepto arquitectónico en su obra. Este proyecto monumental era evidentemente costoso. Pero la artista no titubeó para llevar sus creaciones a un plano comercial que le permitiera obtener ingresos. Realizó copias limitadas de sus obras (múltiples originales); sus nanas cambiaron de tamaño para ofrecerse como joyas de alto y mediano valor. También las popularizó como piezas lúdicas en inflables; litografías, etiquetas autoadhesivas abarcaron sus opciones. En 1980 la artista presentó su primera colección de muebles, objetos decorativos, así como un perfume, en cuyo envase no podían faltar las serpientes enroscadas. Con los beneficios obtenidos de la venta, logró financiar un tercio del Jardín del Tarot.

La adicción al arte de Niki de Saint Phalle se resumió en 3.500 obras realizadas en 50 años de carrera artística. No dejaba de escribir, y no separaba la palabras del dibujo. Cuadernos, bocetos, cartas a familiares, misivas a personajes ficticios también le sirvieron para exorcizar el dolor de la enfermedad respiratoria que sufriría a consecuencia del uso del poliéster y la resina manipulados sin protección. Además de asma, la artista padeció de poliartritis reumatoide.

En los ochenta ella tomó conciencia de su estado de salud. Comienza entonces a diseñar una nueva serie de esculturas en formato casi bidimensional. Los Skinnys con sus trazos lineales y abiertos representan para la artista la sensación de aire, ligereza y alivio que no tenían sus pulmones. Entre esas obras destaca Coming Together, un boceto de1998 y que vio la luz en 2001, cuando el Centro de Convenciones de San Diego, financió la instalación en un espacio público de la ciudad.

“Cuando mis pulmones resultaron gravemente dañados por trabajar con poliéster, el aire entró en mi vida. Tuve que aprender a respirar de nuevo, a respirar profundamente. Los Skinnys reflejaron ese cambio”.

Cuando Niki de Saint Phalle describe el propósito de esta escultura, brotan los significados desde los colores y el vacío. Es un rostro dividido como un yin y yang. Piezas de vidrio de colores parpadean con la luz del sol. Es el lado de una mujer de pelo largo. El otro, en tonos negros y gris, con pelo corto, es el lado masculino. “Es la unión, la integración del yo. Las ventanas en la cabecera nos permiten ver la naturaleza y el mar, representando una conciencia de nuestro entorno. Los espejos darán, como la rueda de la vida, una sensación de movimiento perpetuo. Cada hora del día se reflejará en los espejos…”, explica Niki. “Llamo a la escultura Coming Together, porque eso es lo que debemos lograr como individuos y como ciudad».

Simultáneamente, en el tiempo que está construyendo su Jardín del Tarot, completa la serie Héroes negros (1999), en homenaje a varias personalidades de la comunidad afroamericana: Louis Armstrong, Josephine Baker, Miles Davis, Tony Gwynn, Michael Jordan y Tiger Woods. En el año 2000, a la edad de 70 años, recibe el Praemium Imperiale de la Japan Art Association, que es considerado como el Nobel de las Artes.

Niki de Saint Phalle Foto Norman Parkinson/Corbis
Niki de Saint Phalle Foto Norman Parkinson/Corbis

Niki de Saint Phalle hizo del arte su voz. Pero no fue una voz dócil, aunque buscara el lado más amable de la humanidad. Gritó entre arabescos y colores estridentes, para transformar el tormento en alegría. Sus palabras viajaban decoradas con sus dibujos. Cuando el mundo la miró, pudo escucharla, a su manera:

J’aime le rond.

J’aime le rond, les courbes, l’ondulation,

le monde est rond, le monde est un sein.

Je n’aime pas l’angle droit, il me fait peur.

L’angle droit veut me tuer, l’angle droit

est un assassin.

L’angle droit est un couteau,

l’angle droit c’est l’enfer.

Je n’aime pas la symétrie.

J’aime l’imperfection.

Mes cercles ne sont jamais tout à fait ronds.

C’est un choix, la perfection est froide.

L’imperfection donne la vie, j’aime la vie.

J’aime l’imaginaire comme un moine

peut aimer Dieu.

L’imaginaire c’est mon refuge, mon palais

l’imaginaire est une promenade à

l’intérieur du carré et du rond.

Je suis une aveugle, mes sculptures

sont mes yeux.

L’imaginaire est l’arc-en-ciel,

le bonheur est l’imaginaire, l’imaginaire existe.

Me gusta la redondez.

Me gusta la redondez, las curvas, la ondulación,

el mundo es redondo, el mundo es un seno.

No me gusta el ángulo recto, me asusta.

El ángulo recto quiere matarme, el ángulo

recto es un asesino.

El ángulo recto es un cuchillo

el ángulo recto es el infierno.

No me gusta la simetría.

Me gusta la imperfección.

Mis círculos nunca son del todo redondos.

Es una elección, la perfección es fría.

La imperfección da vida, amo la vida.

Amo lo imaginario como un monje

puede amar a Dios.

El imaginario es mi refugio, mi palacio

la imaginación es un paseo

dentro del cuadrado y el círculo.

Soy ciega, mis esculturas

son mis ojos.

Lo imaginario es el arcoiris,

la felicidad es imaginaria, lo imaginario existe.

datos y fechas

En los 60, realizó la escenografía del ballet Èloge de la folie de Roland Petit, y los trajes y decorados de Lysitrata de Aristófanes, de Rainer von Diez. Como cineasta realizó dos largometrajes: Daddy (1972) y Un rêve plus long que la nuit (1975).

En 1979 realiza su primera exposición en Japón y se inaugura el Museo Niki, en Nasu, Japón.

En 1980 se realiza su primera gran retrospectiva en el Museo Centre Pompidou.

En 1983 escribe y pinta AIDS: You Can’t Catch It Holding Hands, publicado en 1987 para apoyar campañas de prevención del Sida. El libro comienza con una carta dirigida a su hijo Philip Mathews, quien en 1990 dirige la adaptación al cine de esta obra.

En 1996, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (MACCSI) realizó una amplia exposición que incluyó sus novias (de la cual el museo tiene una en su colección), sus nanas, objetos, calaveras, cartas murales  y relieves. La revista Estilo realizó una reseña de ese momento, bajo la firma de Gabriela Rangel, quien además cita a la artista al afirmar que las poses acrobáticas de las esculturas de sus nanas “obedecen a la habilidad que tienen las mujeres de moverse en distintas direcciones”.

Artículo de Gabriela Rangel en Estilo 28

El 21 de mayo de 2002 Niki de Saint Phalle falleció en San Diego, California, a los 72 años, por insuficiencia respiratoria crónica. Un año después, se inaugura el jardín de El círculo mágico de la reina Calafia (Queen Califia’s Magical Circle) en Escondido, California. Su equipo sigue trabajando en el Jardín del Tarot.

En 2014, el Grand Palais de París realizó una gran retrospectiva, que se trasladó al Museo Guggenheim de Bilbao en la primavera de 2015.

Actualmente el MoMA de Nueva York ofrece la exposición Niki de Saint Phalle: Structures for Life, considerada su primera gran exposición en los Estados Unidos, con más de 200 obras que destacan el enfoque interdisciplinario de la artista y su compromiso con problemas sociales urgentes. Abierta al público hasta el 6 de septiembre.

Inger Pedreáñez es periodista (UCV), fotógrafa, poeta. Profesora de periodismo en la Universidad Católica Andrés Bello. Dedicada al periodismo corporativo por más de 25 años. IG: @ingervpr.

Más sobre Niki De Saint Phalle

http://www.nikidesaintphalle.org/

Sitio web de fotos de Niki de Saint Phalle tomadas por su hija Laurent Condominas

10 Things to Know about Niki de Saint Phalle

The Fantastic Architecture of Niki de Saint Phalle

Niki de Saint Phalle: su feminismo y compromiso político

Living with Niki por Harry Mathews