por Angela Oraá
Este miércoles 3 de julio a las 5 de la tarde, el arquitecto venezolano Antonio Ochoa Piccardo, dictará una conferencia sobre su proyecto La Comuna en la Gran Muralla China, en la tienda de mobiliario y objetos de diseño Colorados en Las Mercedes, con motivo del Día del arquitecto.

El proyecto nació en 2001 por iniciativa de un joven matrimonio, Zhang Xin y Pan Shiyi, propietario de una inmobiliaria de Beijing, que proyecta y vende complejos de viviendas de alto diseño y arquitectura en Asia, el cual fue orquestado y ejecutado por Antonio Ochoa Piccardo. La Comuna es hoy símbolo de las aspiraciones culturales de China. Fue el primer proyecto arquitectónico de ese país invitado a la Bienal de Venecia, en 2002, donde ganó un prestigioso premio especial.

Según el arquitecto Oscar Tenreiro, la casa diseñada por Ochoa Piccardo, el único arquitecto no asiático de los arquitectos participantes, “…la Cantilever House (2002), como se llama, que forma parte de un conjunto de casas construidas cerca de la Muralla China en Beijing (el nombre del conjunto es Comuna de la Gran Muralla) es una obra muy interesante. No sólo tiene la nada común virtud de situarse en el paisaje inmediato de un modo no sólo correcto sino impecable, apenas modificando la topografía y dejando que la pendiente pasea través de ella, sino que su volumen, su color contrastante con el entorno, ejerce como contrapunto naturaldel verdor de su entorno. Además, sus generosas terrazas-balcones son casi un manifiesto tropical en una ciudad donde ellas escasean tal vez por los rigores climáticos, tal vez por las herencias, tal vez por los temores chinos, que los hay y muchos, todos atributos –y otros que no menciono– que hacen de esta casa, de lejos, la mejor de las que se construyeron en la Comuna. Sin que sea ocioso mencionar que entre los arquitectos que en ella participaron –cada uno con una casa– hay unos cuantos que se han convertido en celebridades (vale mencionar por ejemplo a Shigeru Ban, el japonés Premio Pritzker)…“.

La fórmula para La Comuna fue de lo más sui géneris: escogieron a una docena de reconocidos arquitectos asiáticos, les concedieron metros cuadrados en un espacio natural imbatible, un presupuesto decente y un plazo generoso. Impusieron sólo los mínimos requisitos y reglas para que cada cual desarrollara su interpretación individual de la arquitectura asiática. El resultado se completó a finales de 2002: una deslumbrante obra, a la vez exhibición arquitectónica y hotel elitista, de 20 millones de euros. Tras su éxito, ya se ha comenzado la construcción de 24 villas en el mismo valle, réplica de las actuales 12 casas, que se pondrán posteriormente a la venta.
Son autores de las casas: Gary Chang (casa-hotel maleta), Shigeru Ban (casa-mueble de bambú), Cui Kai (casa para ver y ser vista), Rocco Yim (casa patio deformada), Chien Hsueh-Yi (casa aeropuerto), Antonio Ochoa (casa en voladizo), Kengo Kuma (casa-muro de bambú), Kanika R’kul (casa compartida), Kay Ngee Tan (casas gemelas), Nobuaki Furuya (casa bosque), Yung Ho-Chang (casa escindida) y Seung H-Sang (club social)













Se encuentra en el corazón del valle de Shuiguan, a los pies del monumento histórico de referencia y a unos centenares de metros de Badaling, la masiva puerta de entrada turística a la Gran Muralla de la dinastía Ming. Es un recinto privado de ocho kilómetros cuadrados que cobija un boutique hotel, único de su clase en todo el mundo, con 12 mansiones construidas bajo los más atrevidos parámetros de la arquitectura contemporánea.
Que este lujoso establecimiento, el enclave más vanguardista y excéntrico de China, se encuentre a medio centenar de kilómetros de Beijing, el mayor centro de poder comunista del planeta, no deja de ser una incuestionable ironía. También es paradójico el nombre elegido: Comuna, que evoca viejos recuerdos maoístas y a una Revolución Cultural que habría hecho añicos un ícono capitalista de semejante enjundia.

Antonio Ochoa Piccardo, nacido en Caracas en 1956, es un arquitecto venezolano que ha desarrollado gran parte de su carrera en China. Su experiencia inicial se remonta a su infancia, cuando su familia residió en Beijing durante la Revolución Cultural. Aunque regresaron a Venezuela poco después, la cultura china dejó una huella profunda en Ochoa. En 1993, Ochoa volvió a Beijing para establecerse como arquitecto. Su talento y diseños vanguardistas lo llevaron a ocupar el cargo de arquitecto jefe en Soho China, una importante empresa del sector. Actualmente, dirige su propio estudio, Red House, con sucursal en Madrid donde ahora reside, pero compartiendo el tiempo con la oficina en Beijing.


De viviendas a hotel
Pero, más allá de ser un escaparate de arquitectura contemporánea, ha abierto sus puertas en forma de hotel exclusivo a los huéspedes que estén dispuestos a asumir entre 740 y 1.075 euros por noche y casa. Cuenta para ello con un factor incondicional: sus estancias son pragmáticas y cómodas además de bellas. A las casas, de entre 300 y 700 metros cuadrados, no les faltan comodidades. Están construidas en piedra, madera, acero, cristal y hasta bambú, y todas disponen de cocina, un mínimo de cuatro dormitorios y unos aseos pensados para hacer del baño un ritual. Claro está, también Internet de banda ancha y electrodomésticos de última generación.
Como integrante de Design Hotels, la Comuna ofrece también un servicio cinco estrellas disponible las 24 horas del día. En la casa club, asimismo, se puede disfrutar de piscina, sala de cine o de una galería de arte. En sus dos restaurantes se sirve la más exclusiva oferta culinaria de Cantón, Sichuan y Pekín, capitaneada por tres reconocidos chefs; y en la sala de fumadores se pueden probar también las mejores referencias vinícolas del mundo.
La Comuna, además, guarda para sus clientes otra sorpresa: una senda privada que alcanza hasta la misma Gran Muralla. Y no es la Gran Muralla, restaurada y repleta de turistas y graffitis, de Badaling, que se vislumbra a lo lejos; es la Gran Muralla en estado puro, solitaria y castigada por el paso de los años. Se puede pasear por su interior, de torre en torre, en completa soledad y disfrutando del soplo natural e histórico que emana de ella.
Hora: 5 pm. Entrada libre. Cupos limitados
Tienda Colorados. Av Río de Janeiro, Las Mercedes. (1 cuadra antes de Farmatodo).








