Este domingo 25 de agosto se inaugura a las 11 am, en Beatriz Gil Galería, la exposición Picar la torta, de la artista visual Manuela Zárate. La muestra se configura a partir de un amplio repertorio de objetos cerámicos y pinturas al óleo, cuya puesta en escena se constituye en una metáfora formal y “divertida” que describe la cotidianidad y la manera como la artista percibe su realidad.

Manuela Zárate, nos plantea con esta nueva propuesta una narrativa festiva y si se quiere familiar, en la cual el público podrá vincularse con la obra, no solo desde la contemplación, sino también desde una relación lúdica con el objeto. El planteamiento conceptual de esta, su primera exposicion en la galería, bajo el acompañamiento curatorial de Ruth Auerbach, “se concibe a partir de narrativas y relatos que trazan nuevas configuraciones formales, las cuales problematizan y cuestionan argumentos recurrentes de la cultura social venezolana: los íconos populares, los estereotipos humanos, la identidad, la historia y el territorio, vistos bajo una óptica particular”, explica la curadora en su texto.




La joven artista Manuela Zárate (1994), oriunda de San Fernando de Apure y licenciada en Artes Plásticas por la UNEARTE, con las menciones Cerámica y Artes del Fuego, ha participado en diversas exposiciones colectivas a lo largo de los últimos cinco años y tuvo su primera individual titulada El Guiso (2021) en la galería ABRA.
“Su trabajo traspasa los límites del material para tornarse en objeto escultórico de inmensa expresividad y estética bizarra; en cada planteamiento, humor y sátira se traducen en un sistema de significantes simbólicos que hacen de su trabajo un proyecto singular.
En Picar la torta subyace un comentario mordaz referido a la repartición indiscriminada de nuestro territorio y sus recursos naturales, de una economía volátil y de una cultura antropofágica, dominada por las estructuras de poder” comenta Auerbach en el texto curatorial, entendiéndose así como una exposición en que la ironía, e incluso la parodia, son vínculos que emergen en la interacción obra-espectador, en que se manifiesta una postura del mismo tono ante el neocolonialismo y la relación casi sacramental con los símbolos nacionales aunada, contradictoriamente, al espíritu de jolgorio que representa a nuestro país caribeño.
Modeladas, torneadas o elaboradas en placas de gres y cubiertas con esmaltes diversos, el conjunto de piezas autónomas que conforman la muestra se articula idealmente entre la noción amplia de territorio y la cotidianidad del entorno doméstico. Allí, coexisten entidades fantásticas y apócrifas en forma de mujeres, vírgenes, vasijas y figuras zoomórficas, con los murales y móviles que representan el universo cósmico y el natural. Tendencialmente atípica y de sensorialidad extrema, la obra de Manuela Zárate nos orienta a relacionarla con un “conceptualismo fantástico” -si eso es posible-, que busca su sentido especulativo en cada nuevo ensayo.

También, en el marco de su vigésimo aniversario, Beatriz Gil Galería tendrá una muestra colectiva pre-celebratoria, en la cual estarán expuestos artistas emergentes que se han sumado, a lo largo de los años, al catálogo de la galería. La muestra tendrá lugar en la sala 3, de la planta superior y contará con los artistas Rafael Arteaga, Starsky Brines, Bernadette Despujols, Enay Ferrer, Theo Guédez, Clemencia Labin, Pedro Medina, Paul Parella, Rafael Rangel y José Vívenes.








