A partir de 2019, la artista visual venezolana Marylee Coll se dedicó a fotografiar fachadas de edificios de Caracas. Reunió más de 6000 fotografías, (aparentemente ya rondan a más de 6500, porque no ha parado sus recorridos) todas tomadas con su teléfono celular. Una selección de 453 imágenes realizada por ella y los curadores, la investigadora del arte Ruth Auerbach y el arquitecto Franco Micucci, constituye la muestra CARACAS FRONTAL que se encuentra abierta al público hasta el mes de junio de 2025 en la Sala TAC del Trasnocho Cultural, en Las Mercedes.
Casi todas las fotos fueron compartidas desde el 2019 en la cuenta de instagram @maryleecoll, suscitando comentarios y respuestas afectivas de todas las partes del mundo donde se encuentra la diáspora salida de la capital, así como de quienes viven en la ciudad. Varias de estas fachadas ya no existen, cambiadas por construcciones nuevas o cambios de uso de los edificios quedan para el recuerdo, otras se mantienen allí como hitos para un recorrido de Caracas más atento. El registro genera remembranzas en los asistentes a la exposición; constituye casi un entretenimiento adivinar la dirección exacta de dónde se encuentran estos frentes y para otros representa una invitación a aprehender la ciudad con una mirada nueva.
Presentamos este brevísimo portafolio de la muestra, acompañado del texto curatorial de Ruth Auerbach.















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“Caracas Frontal” por Ruth Auerbach
El actual proyecto de Marylee Coll, artista visual venezolana de sólida trayectoria, despliega la creación continua de un archivo de imágenes que atraviesan el amplio paisaje urbano de Caracas. Este singular ensayo fotográfico, realizado con un dispositivo móvil (celular), es el resultado de un trabajo en desarrollo, iniciado en 2019, que reúne al presente más de 6.000 registros publicados en la plataforma Instagram, bajo la etiqueta #algunasfachadasdecaracas.
A partir de una selección de 453 imágenes captadas en un recorrido aleatorio por más de un centenar de urbanizaciones, barrios y sectores de la capital, esta exposición se nos revela como un inventario progresivo de múltiples y heterogéneas fachadas, tanto de construcciones privadas como comerciales, percibidas bajo la mirada subjetiva y afectiva de su autora. Configurado bajo un sistema serial y desde una perspectiva de creación artística, este valioso e inédito repertorio urbano nos invita a explorar nuestra propia versión del espacio público que habitamos como ciudadanos. El ojo acucioso que retrata este vasto universo de estructuras arquitectónicas nos lleva así a (re)descubrir y enfrentarnos a la temeraria diversidad estilística, pero también a las más osadas transformaciones y discontinuidades que hacen de Caracas una urbe con identidad multidiversa e idiosincrasia propia, aún en su más indisciplinada incoherencia formal.
Sin embargo, esta no es una exposición de arquitectura, ni pretende crear un juicio de valor ni decodificar un riguroso trayecto urbanístico; tampoco celebra a priori las edificaciones emblemáticas y fundacionales de una ciudad que desde los incipientes años treinta y, sobre todo, desde las insignes décadas de los cincuenta hasta los setenta del siglo XX, persistió en el deseo utópico por alcanzar el progreso en un tiempo de modernización y democracia, impulsado por la bonanza petrolera y la construcción de importantes infraestructuras. Idealizado e inviable, este fenómeno termina por asentarse en la actualidad, luego de un acelerado proceso de deterioro y una profunda crisis socioeconómica que, al contrario, generó soluciones habitacionales y corporativas híbridas y antagónicas, confrontando así, edificios anodinos e ineficientes con aquellos ostentosos que, aunque hoy permanecen vacíos, se construyeron para complacer una nueva clase financiera. En este registro multifacético, las fachadas actúan como protagonistas de una desaforada yuxtaposición de elementos, materiales, estilos y épocas, implantando un caos visual que desencadena invariablemente el asombroso encuentro dialógico de los opuestos.






Caracas frontal de @maryleecoll configura un collage de fragmentos y retazos que en su totalidad nos presentan un relato empático de la ciudad y comparte un profundo sentimiento de identificación. Representa el rostro y la cara principal de sus múltiples y variados frentes, visto desde la perspectiva singular de la artista. Este proyecto nace de la curiosidad innata por descubrir fachadas peculiares y estructuras de diversas edificaciones habitacionales modernas y contemporáneas, así como hoteles, restaurantes, quioscos, templos o portones policromados, ubicados tanto en sectores populares como en lujosas urbanizaciones que definen el desarrollo de nuestra historia urbana. Su mirada estratégica nos devuelve el reflejo de lo cotidiano y, desde sus diseños arquitectónicos –en su mayoría anónimos o de autor poco conocido–, la capacidad que tiene Caracas de adaptarse a nuevas topografías geográficas y socioculturales, al paso inexorable del tiempo. De San Agustín del Sur a Las Mercedes, de El Silencio a Bello Monte o de Las Acacias a Petare, los múltiples itinerarios (catalogados con sus respectivos hashtags) que atraviesan el paisaje urbano, nos documentan el imaginario de una urbe heterogénea, ecléctica, híbrida y mestiza, paradójica, caótica, abandonada y desatendida que, a la vez, emerge tenaz y resiliente ante sus disímiles adversidades.
Es por ello que la particularidad de esta documentación sugiere al espectador inéditas capas de lectura y experiencias sensitivas que van desde la activación del recuerdo y el olvido, la memoria dislocada y la nostalgia de lo perdido, así como también del rechazo y la negación a las actuales coyunturas urbanas. De allí los numerosos comentarios y testimonios personales que, en su cuenta de Instagram, comparten los usuarios entre sí.
La obra de Marylee Coll articula, sobre todo, un discurso estético y un trabajo procesual de observación espontánea e indagación empírica. Una iconografía que recupera paradójicamente los vestigios de una modernidad caraqueña frente a su desenfrenada ambición por emular los proyectos de diseño global de las metrópolis contemporáneas. En este mapeo variopinto de la ciudad, documenta y rescata tanto las formas modernistas de edificaciones hoy anacrónicas, como el carácter kitsch de elementos decorativos, fascinantes e inauditos. La rigurosa composición de sus imágenes, frontal y definitivamente escenográfica, traza la peculiaridad de una propuesta en la que estas construcciones, vistas en su totalidad o en deslumbrantes detalles, se apropian de interesantes configuraciones geométricas, texturas y materiales, proporciones y recursos cromáticos que preceden a su anterior práctica pictórica, en una conexión urbana contemplada a través del arte.1
1 El enfoque frontal de su obra podría inscribirse en la línea de investigación de los fotógrafos alemanes Bernd y Hilla Becher, conocidos por sus series de edificios industriales que comparaban diversas tipologías y estructuras formales. También estaría en deuda con el arquitecto y fotógrafo Graziano Gasparini, italiano emigrado a Venezuela a mediados del siglo XX, quien también realizó estudios comparativos de arquitecturas populares.
Este articulo sobre el trabajo fotográfico de Marylee Coll, es fenomenal!!! 👏👏👏👏👏
Esta revista es excelente. Una calidad de primera y un contenido que nos deja con sabor a leer y releer.
Felicito a sus productores y a todos los colaboradores que la hacen posible. Reciban mi reconocimiento y admiración.
jao
Me encantõ la expo de fachadas en Caracas. Tenemos verdaderos tesoros en variedad y cratividad en nuestra ciudad❤️
[…] si algo muy curioso ha ocurrido con esta muestra fotográfica de Marylee Coll es que ha desacralizado el espacio expositivo en el mejor sentido. Lo ha convertido en un ámbito […]