Luis Ángel Duque, un lad nada común

Luis Ángel Duque

Caresse Lansberg

Hay tantas cosas que podría escribir sobre Luis Ángel. Fueron 10 años de trabajo juntos. LAD era de verdad un hombre fuera de serie, un genio, así lo describe su gran amigo Nicomedes Zuloaga, quien me comentó «yo he conocido a mucha gente brillante, pero solo he conocido a un genio, ese fue LAD.”

Inauguración de la Final del Premio Bienal Dimple, en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, Caresse Langsberg, Luis Angel Duque. 27/04/1994. Foto Carlos Germán Rojas

Personalmente, nunca he conocido a nadie que fuese como él, quizá mi papá de otra generación, curioso y lleno de ideas con quien LAD llegó a tener una gran amistad. Como nuestra oficinas estaban enfrente en el mismo piso de la Torre La Previsora, papá se aparecía en la nuestra con cualquier excusa solo para pasar un rato conversando con LAD… LAD era una mezcla de hombre decimonónico y moderno, un Humboldt criollo que se interesaba en la antropología, la geografía, la hidrología, la botánica, la astronomía, la historia de las antiguas civilizaciones, las etnias indígenas, la biodiversidad, el arte, era poeta y guionista, (escribió los guiones para varias películas realizadas por su amigo Diego Rísquez). Fue una fuente de sabiduría y tuve una gran suerte de tenerlo cerca durante esos años maravillosos. Su gran pasión, aunque pueda sonar extraño, era descubrir nuevos talentos artísticos, eso pudo hacerlo en parte por el apoyo de Pirelli y del MACCSI con los salones Pirelli, a los que convocaba una cantidad de jóvenes artistas que luego iba decantando y cuidando como quien descubre una camada de aves raras.

Luis Ángel Duque con el impermeable de capucha en uno de los viajes del proyecto Travesía de la Fundación Calara. Foto Andrés Manner.

Su alma de explorador lo llevó a los confines de la selva amazónica del río Orinoco, en unas expediciones fantásticas que organizaba con quien estuviese interesado. Como era tan convincente y conocía tan bien el tema, no le era difícil conseguir patrocinantes para sus viajes y aventuras. Una de estas aventuras fue el proyecto que denominó Travesía y que realizó a través de la Fundación Calara que yo presidía. Inspirado en el libro de Julio Verne el “Soberbio Orinoco» diseñó un proyecto en el cual participaron 14 artistas, 7 venezolanos y 7 extranjeros que, siguiendo los pasos de los personajes de Verne, se adentrarían en la selva en busca de las fuentes del Orinoco. Esos viajes quedaron documentados en las películas de John Petrizzelli y, por supuesto, en ediciones y artículos de la revista ESTILO.

Pero el proyecto más importante que realizamos juntos fue la Bienal Dimple 15 años, patrocinado por United Distillers. Fue un salón nacional de arte, con un jugoso premio de 15mil dólares al ganador. LAD se sentó a trabajar en esta idea después de varias reuniones con nuestros patrocinante, y dividió el mapa de Venezuela en 4 regiones, cada una tendría su salón regional, con artistas de la zona, y su propio catálogo e inauguración. De cada salón un jurado escogería los artistas más destacados que luego participarían en el Salón final en el MACCSI y por el premio. Sonia Casanova, coordinadora del proyecto, brillante y encantadora, fue su compañera de viaje en cada región, en las que visitaron talleres de artistas para las respectivas selecciones.

Cada viaje de LAD era una emoción, nos llamaba a contarnos a quien había descubierto cada día, quien era un excelente artista, y todos los pormenores de los viajes. Después de 2 años, 4 recorridos por los 4 puntos cardinales de nuestro país, 4 salones regionales y 4 catálogos, llegó el momento de presentar la selección final en el MACCSI. Fue un gran evento, todos estábamos felices: LAD, Sonia, los artistas, los patrocinantes, y yo. la presentación del premio en el MACCSI, fue todo un éxito.

Otra experiencia enriquecedora y fundamental fue el trabajo de LAD en la revista ESTILO, como parte de su consejo editorial y colaborador, siempre tenía nuevas ideas y como todas las suyas las sacaba como un mago de su sombrero maravilloso. Pienso en ediciones especiales tal especiales como las dedicadas al viaje en la Estilo 15, o como fue la de “Los 90 de los 90» en la Estilo 30, en donde antologamos los noventa artistas que surgieron y alcanzaron su mejor momento en esa década. Ediciones de video-arte cuando apenas comenzaba, sobre arte plumario y las expediciones por el Orinoco en la cual todo el equipo de la fundación se había visto envuelto. Todos sus proyectos quedaban registrados en ESTILO.

Edición especial de la revista donde junto a un grupo de curadores se seleccionaron a los artistas que se habían destacado en los noventa.

Otra experiencia muy interesante y más a nivel personal fue posterior a los viajes de Travesía. Habíamos hecho una relación cercana con Temeni Velázquez, jefe del asentamiento Yekuana de La Esmeralda, y mi hijo Rafael terminaba de llegar de la universidad en los EEUU para las vacaciones. Un día Rafael conversaba con LAD sobre sus experiencias en la selva y LAD le propuso que hiciera una Travesía, que Temeni y él podrían organizarle un viaje de 3 semanas. Así fue, que mi hijo Rafa se fue a la Selva, a una especie de rito de pasaje, en una experiencia a lo Corazón de Las Tinieblas de Joseph Conrad. Fue un momento muy interesante en la vida de él, apartando el hecho de que le quedó una fobia a los “bichos”: arañas, escorpiones, culebras y cualquier cantidad de insectos que tuvo que quitarse de encima durante su viaje.

Todo esto fue por supuesto idea de LAD, él estaba pendiente de mis hijos, de todos nosotros, fue un amigo maravilloso en las buenas y en las malas, y siempre me repetía que había trabajado con dos mujeres en su vida, con Sofía y conmigo, y que “nunca habíamos peleado”. Era muy fácil querer a LAD, era generoso con sus conocimientos y con su sabiduría, tenía un gran sentido del humor y de la vida, era un tipo genial. Nada común.

Luis Ángel quedara en mi recuerdo y en el de todos los que tuvimos la suerte de conocerlo y trabajar con él como un ser muy especial, un gran hombre, un gran amigo, y un excelente profesional. Tuvimos una relación de mutua admiración. Después de habernos separado profesionalmente me enteré que había enfermado y lo vi varias veces, lo invitaba a comer a mi casa y nos poníamos al día con lo que estaba pasando. Ya después se fue a vivir sus últimos años en Chichiriviche y no lo vi más. Su recuerdo es fuerte como él, y su legado quedó en los artistas a quienes ayudó y en todos sus escritos. Nunca lo olvidaré.