Especial 2: El archivo Roberto Obregón

por Fernando Eseverri

Haber incursionado en la preservación y difusión del archivo de un artista tiene una relación más directa con la pasión que siempre han despertado en mí el arte y los artistas de mi país, que con el de ser un coleccionista. Ambos hechos están relacionados y sin duda el uno me llevó a lo otro.

Adquirir el archivo de un artista, más que invertir en una colección, es asumir una enorme responsabilidad; es un compromiso con la historia del arte, con quienes estudian y analizan los fenómenos estéticos y en mayor escala con la memoria de todo un país. Preservar y promover, conservar y divulgar, no es labor fácil pero sí gratificante. Cada paso dado, cada meta alcanzada, cada obstáculo superado es un triunfo de eso que llamamos cultura y que nos define como seres humanos. Esta es la historia de mi experiencia personal como líder de un equipo de profesionales, de amigos y de aliados que me acompañaron en esta aventura.

El curador Jesús Fuenmayor fue quien por primera vez nos habló a mi esposa Carolina y a mí sobre el archivo de Roberto Obregón (Barranquilla, Colombia, 1946 – Tarma, Venezuela, 2003). Nos contó con entusiasmo la enorme importancia y significado de este material y de lo que aportaría a nuestra colección. El entusiasmo que nos trasmitió, nos animó y llenó de la energía necesaria para emprender y llevar a cabo la laboriosa negociación que significó su adquisición.

Nuestra amiga, la galerista Rosa Amelia Herrera, fue la artífice del acuerdo final. Una vez terminada la negociación, comenzamos a recibir las cajas y carpetas en las que, celosa y diligentemente, los amigos del artista habían resguardado todo su legado tras su fallecimiento. A fines del año 2011, Leonor Solá e Israel Ortega se unieron a nuestro equipo y se abocaron a la tarea de catalogar un material vasto, diverso y complejo. A decir verdad, son pocas las obras culminadas que forman parte del mismo, pero los bocetos y materiales que atestiguan el proceso creativo, el acopio abundante de material con los que Obregón se documentaba y alimentaba, los documentos sobre su vida personal y profesional, las fotografías, la correspondencia, su biblioteca y un inmenso etcétera, constituyen un tesoro que todavía hoy nos sorprende.

A principios del 2012 a través de Carmen Araujo, amiga y galerista, se nos abrieron las primeras puertas para comenzar a difundir nacional e internacionalmente la obra y el archivo de Roberto Obregón. Ese era desde un principio nuestro principal objetivo y nuestro compromiso con el legado del artista: la difusión de su obra. Gracias a Carmen nos enteramos de que diez años antes, Ariel Jiménez, historiador y curador de arte moderno y contemporáneo, había realizado una serie de entrevistas a Roberto Obregón que permanecían inéditas; y por otra parte, de que Luis Enrique Pérez Oramas, quien era en ese momento el curador-director de la 30° Bienal de São Paulo, tenía un gran interés en incluir tanto la obra como el material de archivo de Obregón en esa importante cita del arte universal. Todavía recuerdo la primera visita de Luis Enrique y Ariel a nuestros espacios: habíamos desplegado parte del material del archivo sobre varias mesas largas y allí mismo comenzaron a surgir relaciones e ideas que nos hicieron ver que en nuestras manos estaba propiciar una comprensión mayor y más global de la obra de Roberto Obregón, que no sería ni definitiva ni única, pero en cualquier caso sería valiosa y significativa. Y no lo dudamos. Así nacieron dos proyectos hermanados bajo el tutelaje de Ariel Jiménez: la publicación de las entrevistas que le hiciera a Obregón y la curaduría de una muestra de la obra del artista para la Bienal de São Paulo.

Los meses de Enero a Septiembre de 2012 fueron vertiginosos. Ariel comenzó a visitar regularmente el archivo, asistido por Leonor e Israel, y en diálogo constante con Rafael Pereira; así se fue ordenando un material abundante y complejo que revelaba la inteligencia y sensibilidad del artista, hecho que constantemente nos sobrecogía y maravillaba. Llegó el momento de viajar a São Paulo y hacer de embajadores ante el mundo de una obra que ya se nos hacía una de las más densas producidas en la Venezuela contemporánea. Ariel montó una exposición impecable apoyado en gran medida en el material del archivo adquirido por Carolina y por mí, pero nutrida igualmente de otras colecciones tanto privadas como de instituciones. El resultado fue la muestra más completa de la obra de Roberto Obregón realizada hasta la fecha. La acogida del público general y especializado, brasileño e internacional, que acudio a la Bienal fue grande y entusiasta. Allí, en medio del magnífico pabellón diseñado por Oscar Niemeyer, Ariel no paraba de enlazar el final de una visita guiada con el inicio de la siguiente. A mí mismo, cuando el curador no se daba abasto, me tocó improvisar palabras para saciar el interés de todos los que se acercaban a contemplar la muestra.

Sin embargo, no había sido posible terminar para ese momento la publicación de las entrevistas de Roberto Obregón, que hubiese sido el catálogo que acompañaría la muestra en São Paulo. Pero pudimos producir un folleto tamaño tabloide diseñado por Sigfredo Chacón y Constanza González, amigos y colegas de Obregón, con textos de Ariel Jiménez y del propio artista, fotografías de mi hija Isabela Eseverri e impresión de Javier Aizpurua de Editorial Exlibris. Se tituló El elocuente silencio de las formas y The elocuent silence of forms en sus dos versiones (español e inglés). Esta joya del diseño gráfico recreaba el espíritu de antiguas colaboraciones entre Sigfredo y Roberto.

El elocuente silencio de las formas diseñado por Sigfredo Chacón y Constanza González, folleto para la Bienal de São Paulo

El trabajo arduo y laborioso de edición de las entrevistas, su acompañamiento iconográfico y su organización gráfica continuó para dar sus frutos tres años después. En 2015, en la Sala Mendoza de Caracas, dirigida por Luisa Mariana Pulido, otra de nuestras aliadas, presentamos el esperado libro Roberto Obregón en tres tiempos. Para la producción de este volumen de más de 200 páginas habíamos repetido el mismo equipo que había llevado adelante el folleto tabloide, con unos resultados igualmente excepcionales. Desde entonces, esta proeza editorial (no puede calificarse de otra manera una obra editada en tiempos tan difíciles de la historia venezolana) se ha convertido en la bandera que ha acompañado todas las iniciativas siguientes que hemos emprendido en la difusión de la obra de Roberto Obregón.

La siguiente escala en nuestro itinerario fue Flora ars +natura en Bogotá; allí entre marzo y mayo de 2018, en un espacio dirigido por el curador colombiano José Roca, se presentaron las disecciones de rosas de Roberto Obregón “Una estética topológica o de lo inconmensurable”.En un ambiente vibrante rodeado de jóvenes artistas residentes, se presentó una selección pequeña pero muy significativa y representativa de todas las series producidas por Obregón. El catálogo que acompañó esta expo fue Cuaderno Flora #2 una publicación bilingüe de casi setenta páginas. Y como ya ha venido sucediendo desde el año 2011, cada una de las iniciativas que hemos llevado adelante para difundir la obra de Obregón se enlaza de manera natural con la siguiente. Fue así como los curadores colombianos María Isabel Rueda y Mario Llanos, que habían visto la obra de Obregón en la Bienal de São Paulo, y habían quedado quedaron sorprendidos, concibieron la idea de presentarlo en el 16 Salón Regional de Artistas, cuya curaduría tenían a su cargo. Se trataba de un artista muy importante pero desconocido para ellos y que era, además, natural de Barranquilla. Fue así como quiso el destino que una de las obras más importantes de Roberto Obregón, el Niagara III, pudiese ser exhibido en una privilegiada pared de La Fábrica de la Cultura de Barranquilla, su ciudad natal. El hecho no dejaba de ser significativo.

Roberto Obregón, Niágara III.

Con base en un descubrimiento de Leonor Solá e Israel Ortega, registradores del Archivo Roberto Obregón, y de acuerdo al cual una gran cantidad de obras del artista tiene su origen en una reducida selección de rosas diseccionadas (muchas de las cuales han logrado identificar con precisión), Jesús y su esposa Kaira Cabañas desarrollaron para la University Gallery y el Harn Museum of Art de la Universidad de Florida en Gainsville una muestra titulada Accumulate, Classify, Preserve, Display: Roberto Obregón Archive en la que el verdadero y gran protagonista es el Archivo, convirtiendo la metodología y el proceso del artista en un espejo de la práctica curatorial y del sistema del arte en general. Dicha exposición fue presentada el pasado mes de Diciembre.

Accumulate, Classify, Preserve, Display: Roberto Obregón Archive , University Gallery. Universidad de Florida en Gainsville.

Esta muestra esta todavía abierta al público y en ella el verdadero protagonista ha sido el archivo. Se trata de la primera exposición individual de carácter institucional de Roberto Obregón en los Estados Unidos. Los visitantes pueden consultar el archivo y revisar la completísima información documental y de registro, pues el montaje en los gabinetes así lo permite. La exposición continuará en los próximos meses en el Frost Museum de Miami, iniciando así una ruta itinerante cuyo futuro, estamos seguros, continuará brindándonos emociones y satisfacciones.

Fernando Eseverri es coleccionista de arte.